Agua de garrafón en México: ¿aporta magnesio?

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Depende por completo de cómo la purificaron: el agua de garrafón sí puede contener magnesio y calcio, pero la ósmosis inversa —uno de los cuatro procesos que describe PROFECO, y del que dice que deja el agua «libre de metales pesados, minerales, cloro, bacterias y sedimentos»— retira esos minerales junto con los contaminantes [11], y el agua que sale de ella se sitúa en el extremo bajo de todo lo que se ha medido. En los estudios que sí midieron agua de red y agua embotellada, el aporte del agua al magnesio del día va desde menos del 10 % de la ingesta recomendada hasta cerca de una cuarta parte, según de qué agua se trate. Y sobre el garrafón mexicano en concreto no localizamos ningún estudio publicado: el aporte real del tuyo es, hoy, un dato desconocido.

«Purificada» no quiere decir «mineralizada»

Las dos palabras se usan como si fueran sinónimos de calidad, pero apuntan a cosas opuestas. Purificar es quitar: sólidos suspendidos, cloro, microorganismos, metales pesados. Los minerales disueltos —calcio, magnesio, potasio, flúor— salen en el mismo movimiento, porque la membrana no distingue entre un ion que te conviene y uno que no.

El documento de PROFECO sobre servicios de agua purificada en casa, del 28 de febrero de 2025, describe cuatro procesos habituales: ósmosis inversa, filtros mecánicos, filtros de carbón y luz ultravioleta. De la ósmosis inversa dice, con esas palabras, que «purifica el agua y la deja libre de metales pesados, minerales, cloro, bacterias y sedimentos» [11]. El mismo texto señala que los proveedores del equipo deben contar con certificación vigente de efectividad bacteriológica emitida por COFEPRIS —una acreditación microbiológica—, y no menciona ningún requisito sobre el contenido mineral del agua resultante.

Cuánto magnesio aporta el agua, según lo que se ha medido

Aquí sí hay números, aunque todos de fuera de México y de diseño descriptivo u observacional, no experimental. Las citas entrecomilladas de trabajos en inglés son traducción propia; el original está en la fuente enlazada.

El trabajo más útil para dimensionar midió el magnesio del agua de la red en 108 municipios españoles que abastecen a 21.29 millones de personas: la concentración estuvo en general entre 15 y 45 mg/L, con siete municipios por encima de 45 mg/L. En 97 marcas embotelladas españolas el promedio fue de 16.27 mg/L, con un rango enorme, de 0.11 a 141.2 mg/L. Los autores estiman que un agua de 15 a 45 mg/L cubre hasta 25.7 % de la ingesta recomendada en adolescentes y adultos [1]. La cifra es mayor en grupos con requerimientos más bajos, que quedan fuera del alcance de este texto.

En Francia, un estudio con 664 adultos —240 hombres y 424 mujeres, repartidos en cuatro grupos de 166 según el agua que consumían— estimó que el agua mineral aportaba entre 6 % y 17 % del magnesio total del día, según la concentración del agua de cada grupo [2].

Del otro lado de la balanza: una evaluación de la ingesta de 17 metales en seis ciudades de Japón concluyó que «el agua potable no contribuyó mucho a la ingesta de metales esenciales, representando menos del 10 % de la RDA o la AI» [3]. Ese resultado engloba magnesio, calcio y hierro en una sola frase; el resumen no desagrega la cifra del magnesio, así que no puede leerse como una medición específica de este mineral.

Como referencia de escala, los valores de ingesta diaria recomendada que publicó el Institute of Medicine en 1997 para adultos de 19 a 30 años son de 400 mg en hombres y 310 mg en mujeres [9]. Con esos números, un agua de 30 mg/L bebida en cantidad de dos litros aportaría 60 mg: una fracción que no es despreciable, pero que tampoco resuelve nada por sí sola. Esa cuenta es nuestra, no de las fuentes, y sirve sólo para ordenar magnitudes.

Qué le hace la ósmosis inversa al magnesio

El dato que más circula —que la ósmosis inversa retira «entre 92 y 99 %» de minerales como calcio, flúor, magnesio y hierro— aparece en el resumen de una revisión narrativa publicada en 2023 [7]. Conviene decir dos cosas sobre esa cifra. Una revisión narrativa no mide nada: recoge números de otras fuentes sin búsqueda sistemática ni evaluación de sesgo. Y la propia lista de «minerales benéficos» de ese resumen incluye el plomo, un error del texto que obliga a leer el número con cautela.

Hay una medición directa más modesta y más limpia. Un artículo de 2014 reportó el agua producida por plantas de ósmosis inversa en dos guarniciones militares de la India: sólidos disueltos totales de 50 a 180 ppm, con media de 124 ppm, frente a un valor que los autores consideran normal de 500 a 2,000 ppm. La describen como agua «prácticamente blanda y desprovista de su contenido mineral» [6]. Ese mismo texto agrega un matiz que casi nadie menciona: cocinar con agua desmineralizada provoca pérdidas de hasta 60 % del magnesio y del calcio de los alimentos, un efecto que sus autores consideran mayor que el del agua bebida en sí.

Algo parecido se vio midiendo producto de anaquel. En 17 marcas de agua embotellada de Amritsar, India, la mayoría resultó «sobre-tratada», con dureza, sólidos disueltos y conductividad por debajo de los límites de la OMS, y con magnesio, potasio, calcio y flúor en concentraciones tan bajas que, en palabras del resumen, el agua «parecía tan buena como agua destilada» [5].

La evidencia que apunta al otro lado

Sería deshonesto quedarnos ahí. El análisis más grande de producto embotellado que localizamos revisó 124 productos de 37 marcas en Canadá. Encontró, sí, que el agua de manantial y la mineral traen más magnesio y calcio que la purificada, la remineralizada, la artesiana, la saborizada o la enriquecida —justo lo que sostiene este artículo—, pero su conclusión explícita es que, consumidos con regularidad, «muchos productos pueden contribuir sustancialmente a las ingestas recomendadas de estos minerales» [4]. El hallazgo es la variabilidad, no la nulidad.

Los números españoles apuntan igual: cuatro marcas superaban los 45 mg/L y una llegó a 141.2 mg/L. El punto de este texto no es que el agua nunca aporte magnesio, sino que el aporte varía por un factor de más de mil entre una marca y otra, y que el extremo bajo de ese rango es exactamente donde vive el agua purificada por ósmosis inversa.

El hueco mexicano: el dato de tu garrafón no está publicado

Todo lo anterior es España, Francia, Japón, Canadá e India. En una búsqueda en PubMed hecha en julio de 2026, combinando los términos magnesium, mineral content, bottled water, purified water, drinking water y Mexico, no localizamos ningún estudio que mida el magnesio del agua purificada o embotellada en México. Eso no prueba que ese trabajo no exista: PubMed no indexa buena parte de la literatura mexicana sobre calidad del agua, que suele publicarse en revistas nacionales y repositorios regionales. Sí quiere decir que no lo encontramos donde buscamos y que este artículo no puede apoyarse en él.

Eso deja al consumidor mexicano en una posición rara. El garrafón se rellena en purificadoras locales que no suelen publicar su tren de tratamiento en la dimensión mineral, y la etiqueta —cuando la hay— rara vez declara magnesio. Con la información disponible hoy, el aporte de un garrafón mexicano concreto es sencillamente desconocido: puede parecerse al de un agua sólo filtrada y desinfectada —el agua de red española midió entre 15 y 45 mg/L [1], y no localizamos un equivalente mexicano publicado— o quedar cerca de cero si la purificadora usa suavizador de resina más ósmosis inversa.

La única forma de convertir esa incertidumbre en un dato es pedirle a la purificadora su análisis fisicoquímico y mirar el renglón del magnesio. Si no lo tiene o no lo entrega, la respuesta honesta a «¿mi agua de garrafón me aporta magnesio?» sigue siendo: no se sabe.

Lo que este artículo no afirma

Existe una literatura epidemiológica amplia que relaciona la dureza del agua y su contenido de magnesio con la mortalidad cardiovascular. No la usamos aquí como argumento, y la razón está en la propia literatura: una revisión de 2014 analizó los principales estudios epidemiológicos sobre calcio, magnesio y dureza del agua —especificidad de la exposición, factores de confusión, relación dosis-respuesta y plausibilidad biológica— y concluyó que «no hay evidencia que justifique agregar magnesio solo al agua potable con fines preventivos», y que el calcio y el magnesio deben considerarse juntos, sin que existan datos sobre las proporciones óptimas [8]. Es una conclusión negativa y se reporta como tal.

Tampoco tomamos las conclusiones sobre densidad mineral de huesos y dientes de la revisión narrativa de 2023 de la que sí citamos el porcentaje de retención de la membrana. Es un diseño sin metaanálisis ni evaluación de sesgo, y el salto de «esta agua tiene pocos minerales» a un efecto medible sobre el esqueleto exige evidencia que esa revisión no aporta.

Para quien quiera ir más a fondo, la Organización Mundial de la Salud reunió a un grupo de expertos sobre exactamente esta pregunta y publicó en 2009 un informe dedicado al calcio y el magnesio en el agua potable [10]. Lo citamos como punto de partida; las cifras concretas de este artículo provienen de los estudios individuales que sí pudimos revisar uno por uno.

Puntos clave

  • «Purificada» describe lo que se le quitó al agua, no lo que contiene.
  • En la red española el magnesio fue de 15 a 45 mg/L; en 97 marcas embotelladas españolas el promedio fue de 16.27 mg/L, con un rango de 0.11 a 141.2 mg/L.
  • El aporte del agua al magnesio del día se estimó entre 6 % y 17 % en adultos franceses, y hasta 25.7 % de la ingesta recomendada con aguas de 15 a 45 mg/L; en seis ciudades japonesas fue menos del 10 % para el conjunto de metales esenciales.
  • El agua tratada por ósmosis inversa se sitúa en el extremo bajo de todos esos rangos.
  • En una búsqueda en PubMed de julio de 2026 no localizamos ningún estudio que mida el magnesio del agua purificada en México: el aporte de un garrafón concreto sólo se conoce con un análisis fisicoquímico de esa agua.

Fuentes

  1. Maraver F, Vitoria I, Ferreira-Pêgo C, Armijo F, Salas-Salvadó J (2015). Magnesium in tap and bottled mineral water in Spain and its contribution to nutritional recommendations. Nutrición Hospitalaria. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/25929407/
  2. Galan P, Arnaud MJ, Czernichow S, Delabroise AM, Preziosi P, Bertrais S, Franchisseur C, Maurel M, Favier A, Hercberg S (2002). Contribution of mineral waters to dietary calcium and magnesium intake in a French adult population. Journal of the American Dietetic Association. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/12449291/
  3. Ohno K, Ishikawa K, Kurosawa Y, Matsui Y, Matsushita T, Magara Y (2010). Exposure assessment of metal intakes from drinking water relative to those from total diet in Japan. Water Science and Technology. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21099058/
  4. Bertinato J, Taylor J (2013). Mineral concentrations in bottled water products: implications for Canadians' mineral intakes. Canadian Journal of Dietetic Practice and Research. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/23449216/
  5. Mahajan RK, Walia TPS, Lark BS, Sumanjit (2006). Analysis of physical and chemical parameters of bottled drinking water. International Journal of Environmental Health Research. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16602194/
  6. Verma KC, Kushwaha AS (2014). Demineralization of drinking water: Is it prudent? Medical Journal Armed Forces India. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4223198/
  7. Kamalapriya V, Mani R, Venkatesh V, Kunhikannan S, Ganesh VS (2023). The Role of Low Mineral Water Consumption in Reducing the Mineral Density of Bones and Teeth: A Narrative Review. Cureus. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38125211/
  8. Rylander R (2014). Magnesium in drinking water - a case for prevention? Journal of Water Health. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/24642430/
  9. Institute of Medicine (1997). Dietary Reference Intakes for Calcium, Phosphorus, Magnesium, Vitamin D, and Fluoride. National Academies Press. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK109816/
  10. World Health Organization (2009). Calcium and magnesium in drinking-water: Public health significance. Organización Mundial de la Salud. https://www.who.int/publications/i/item/9789241563550
  11. Procuraduría Federal del Consumidor (2025). Servicios de agua purificada en casa. PROFECO. https://www.gob.mx/profeco/documentos/servicios-de-agua-purificada-en-casa

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Las referencias científicas citadas respaldan el carácter informativo de este artículo y no implican que los productos de Kóre Labs repliquen las condiciones exactas de los estudios referenciados.