⏱ 11 min de lectura · 2,015 palabras
No, no es el mismo hongo. El parásito que arrasa con la humanidad en The Last of Us está inspirado en Ophiocordyceps unilateralis, un hongo que infecta hormigas; lo que viene molido en un frasco de suplemento es Cordyceps militaris o el llamado hongo de oruga, Ophiocordyceps sinensis. Son especies diferentes, con hospederos diferentes. Pero la respuesta corta que circula en redes —«pertenecen a géneros completamente distintos»— sólo es cierta a medias, y el matiz importa más de lo que parece.
El hongo de la ficción: una hormiga con mordida de muerte
La franquicia parte de una premisa: un Cordyceps mutado que salta a los humanos y les toma el control de la conducta. La manipulación conductual no es invento de los guionistas: existe, está documentada y ocurre en hormigas.
El trabajo de campo de referencia estudió a O. unilateralis sensu lato y a su hormiga hospedera Camponotus leonardi en una selva de Tailandia [1]. Los autores describen a las obreras infectadas como zombis: caminan de forma errática en lugar de direccional y sufren convulsiones repetidas que las hacen caer del dosel sin poder volver al nido. La transición entre ese deambular y la mordida final es abrupta y está sincronizada alrededor del mediodía solar. Mueren aferradas a la nervadura de una hoja a unos 25 cm del suelo, en parches que el propio artículo llama cementerios. Las mandíbulas penetran el tejido de la vena y los músculos mandibulares se atrofian: un cierre mandibular que deja al cadáver pegado a la hoja [1].
La identidad del hongo tuvo su propio enredo. Una revisión taxonómica de 2018 reportó que el material tipo original, colectado en Brasil, se había atribuido por error a una hormiga cortadora de hojas cuando en realidad provenía de la hormiga carpintera dorada Camponotus sericeiventris; los autores designaron un epitipo nuevo del sureste de Brasil y advirtieron que quedan muchas más especies por delimitar dentro del complejo [2].
Lo que hay en el frasco: militaris y el hongo de oruga
El mercado de cordyceps se sostiene sobre dos hongos con historias industriales opuestas.
Cordyceps militaris es un ascomiceto entomopatógeno que sí se puede cultivar en laboratorio, y esa viabilidad explica su dominio comercial. Una revisión de 2021 sobre su producción de biomasa y de cordicepina describe los cuellos de botella reales del cultivo a escala: selección de cepas, degeneración genética y optimización del sustrato [3]. Dicho de otro modo, el hongo del frasco es un producto de fermentador, no de expedición.
El otro es el hongo de oruga del Himalaya, Ophiocordyceps sinensis, que se recolecta a mano. Un estudio de 2022 que analizó muestras de calidad comercial provenientes de 94 zonas de producción consigna que su recolección representa entre el 50 % y el 70 % del ingreso familiar de miles de comunidades himalayas y que el comercio se estima entre 5,000 y 11,000 millones de dólares en Asia [4]. Ese mismo trabajo propone un procedimiento de autenticación en dos pasos, lo que revela el problema de fondo del sector: distinguir el material auténtico del que no lo es.
Y ese problema está documentado. Un trabajo de 2018 desarrolló marcadores de ADN basados en la región ITS para discriminar el Cordyceps auténtico de adulterantes como Cordyceps pruinosa e Isaria cicadae, y concluye que esa herramienta sirve para evitar la adulteración de los suplementos relacionados [5]. Traducido: la especie que dice la etiqueta y la que hay en el polvo no son automáticamente la misma.
2007: la reclasificación que partió el apellido en dos
Aquí está la parte que casi nadie explica. En 2007 se publicó una reconstrucción filogenética de 162 taxones con cinco a siete regiones genéticas (subunidades ribosomales nuclear pequeña y grande, tef1, rpb1, rpb2, beta-tubulina y atp6). El resultado fue contundente: los datos rechazan la monofilia tanto de Cordyceps como de Clavicipitaceae, es decir, lo que se llamaba Cordyceps no era un grupo natural [6].
De ahí salieron dos apellidos separados. La familia Cordycipitaceae quedó validada sobre el tipo del género Cordyceps, que es precisamente C. militaris, y se propuso la familia nueva Ophiocordycipitaceae sobre el género Ophiocordyceps [6]. El género Ophiocordyceps es el género tipo de esa familia recientemente reconocida, y ese reconocimiento se apoyó en la posición de O. unilateralis dentro del árbol [2].
Ahora el matiz incómodo. Si tu frasco dice militaris, el hongo está en otra familia que el de la serie. Pero el hongo de oruga se nombra hoy Ophiocordyceps sinensis —así lo escriben las revisiones y los trabajos de autenticación actuales [3], [4], [5]—, de modo que si tu frasco dice sinensis, ese hongo comparte género con el parásito de las hormigas. No es un primo lejano: es un pariente cercano con otro estilo de vida. La frase «no tienen nada que ver» es cómoda, pero taxonómicamente falsa para la mitad del mercado. Compartir género, eso sí, no implica compartir hospedero ni conducta.
Por qué el salto a humanos no funciona como en la serie
Hay dos líneas de evidencia, y ninguna de las dos es un experimento de infección en mamíferos. Conviene decirlo de entrada.
La primera es la especificidad de hospedero. Filogenias moleculares de tef1 y beta-tubulina separaron las muestras de O. unilateralis de un parque nacional tailandés en tres clados que corresponden a tres especies de hormiga distintas (C. leonardi, C. saundersi y Polyrhachis furcata); los autores concluyen que O. unilateralis claramente no es una sola especie filogenética, sino al menos tres, cada una específica de su hormiga [7]. Un hongo tan finamente ajustado a una hormiga no está a un paso de una persona.
Y aquí va la evidencia que matiza ese mismo argumento, porque está en la misma literatura: el trabajo mexicano de 2025 encontró dos especies de Cephalotes (subfamilia Myrmicinae) susceptibles al ataque fúngico, lo que —en palabras del artículo— desafía el paradigma de que el complejo O. unilateralis parasita específicamente a hormigas Camponotini de la subfamilia Formicinae [8]. La especificidad, entonces, no es un muro absoluto: el rango de hospederos es más amplio de lo que se creía. Sigue siendo, en todo lo documentado, un rango de hormigas.
La segunda es la temperatura. Un análisis de la tolerancia térmica de 4,802 cepas fúngicas de 144 géneros encontró que la mayoría no crece a temperaturas de mamífero, y que cada grado Celsius de aumento en el rango de 30 a 40 °C excluye un 6 % adicional de los aislados. Los autores concluyen que la endotermia y la homeotermia de los mamíferos son defensas inespecíficas potentes frente a la mayoría de los hongos [9]. El mismo trabajo apunta un matiz que juega en contra de este argumento: los hongos aislados de insectos y de mamíferos mostraron mayor tolerancia térmica que los de suelo y plantas, y Ophiocordyceps es justamente un entomopatógeno, es decir, cae en la categoría que la propia fuente identifica como más termotolerante que la media.
Los límites de ese argumento hay que nombrarlos: ese tamizaje no probó O. unilateralis en particular, no fue un experimento de infección y midió crecimiento en cultivo, no capacidad de invadir un hospedero. Ninguna de las fuentes revisadas aquí describe un hospedero vertebrado para este complejo fúngico. La conclusión honesta es que el escenario de la serie choca con dos barreras biológicas bien documentadas —rango de hospedero y temperatura corporal—, no que exista un estudio que lo haya puesto a prueba y lo haya descartado.
México ya tiene sus propios hongos zombis
Y están en el occidente del país. En 2025 se describieron seis especies nuevas del complejo O. unilateralis del occidente de México —O. camponoti-striati, O. cephalotiphila, O. deltoroi, O. haraveriensis, O. jaliscana y O. pseudocamponoti-atricipis— con base en morfología, filogenia de secuencias de ADN (18S, TEF1, RPB1 y RPB2) y datos ecológicos, confirmando hospederos de los géneros Camponotus y Colobopsis mediante secuencias de COI [8]. Si buscas al hongo de la serie, no lo busques en la farmacia: búscalo en el suelo de un bosque jalisciense, sobre una hormiga.
Lo que una etiqueta mexicana puede y no puede decir
El portal de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) sobre trámites de suplementos alimenticios establece que estos productos «no requieren contar con registro sanitario». Sobre la publicidad, el mismo portal enlista entre lo que no se puede hacer: «Atribuirles propiedades que no puedan comprobarse o que son útiles para prevenir, aliviar, tratar o curar una enfermedad, trastorno o estado fisiológico». Y señala que debe incluirse la leyenda «Este producto no es un medicamento» [10].
Por eso este artículo se detiene donde se detiene. Resolver de qué hongo estamos hablando es una pregunta de taxonomía y de biología, con respuesta verificable. Qué hace ese hongo en un cuerpo humano es otra pregunta, con otra literatura, y no es la que este texto responde.
Puntos clave
- El hongo que inspira la ficción es Ophiocordyceps unilateralis, parásito de hormigas; los suplementos usan Cordyceps militaris u Ophiocordyceps sinensis.
- La filogenia de 2007 rechazó la monofilia de Cordyceps y separó dos familias: Cordycipitaceae (tipo: C. militaris) y Ophiocordycipitaceae.
- Si la etiqueta dice militaris, es otra familia. Si dice sinensis, comparte género con el hongo de las hormigas: la respuesta popular de que «no tienen nada que ver» es imprecisa.
- Las dos barreras frente a un salto a humanos —rango de hospedero y temperatura corporal— están documentadas, pero ninguna proviene de un experimento de infección en mamíferos.
- Esa especificidad tampoco es absoluta: en México se documentó ataque a hormigas Cephalotes, fuera de la subfamilia que se creía exclusiva.
Preguntas frecuentes
¿Por qué unos frascos dicen «Cordyceps sinensis» y otros «Ophiocordyceps sinensis»?
Porque la etiqueta arrastra nomenclatura anterior a la reclasificación de 2007 [6]. Los trabajos actuales de autenticación y las revisiones del hongo de oruga usan Ophiocordyceps sinensis [5], [4]. Ver el nombre viejo no indica fraude, sólo una etiqueta desactualizada.
¿Hay hongos zombi de hormigas en México?
Sí. Seis especies nuevas del complejo O. unilateralis se describieron en 2025 a partir de material del occidente mexicano, incluida O. jaliscana [8]. El fenómeno de la serie, en su versión real y a escala de hormiga, ocurre en bosques mexicanos.
Kóre vende cordyceps como suplemento alimenticio: la ficha del ingrediente está en la página de cordyceps y en la guía de cordyceps. Para la diferencia entre las dos especies comerciales puedes leer sinensis frente a militaris, y para el panorama general, la guía completa del hongo.
Fuentes
- Hughes DP, Andersen SB, Hywel-Jones NL, Himaman W, Billen J, Boomsma JJ (2011). Behavioral mechanisms and morphological symptoms of zombie ants dying from fungal infection. BMC Ecology 11:13. https://doi.org/10.1186/1472-6785-11-13
- Evans HC, Araújo JPM, Halfeld VR, Hughes DP (2018). Epitypification and re-description of the zombie-ant fungus, Ophiocordyceps unilateralis (Ophiocordycipitaceae). Fungal Systematics and Evolution 1:13-22. https://doi.org/10.3114/fuse.2018.01.02
- Kontogiannatos D, Koutrotsios G, Xekalaki S, Zervakis GI (2021). Biomass and Cordycepin Production by the Medicinal Mushroom Cordyceps militaris—A Review of Various Aspects and Recent Trends towards the Exploitation of a Valuable Fungus. Journal of Fungi 7(11):986. https://doi.org/10.3390/jof7110986
- Wang Z, Da W, Negi CS, Ghimire PL, Wangdi K, Yadav PK, et al. (2022). Profiling, monitoring and conserving caterpillar fungus in the Himalayan region using anchored hybrid enrichment markers. Proceedings of the Royal Society B 289(1973):20212650. https://doi.org/10.1098/rspb.2021.2650
- Moon BC, Kim WJ, Park I, Sung GH, Noh P (2018). Establishment of a PCR Assay for the Detection and Discrimination of Authentic Cordyceps and Adulterant Species in Food and Herbal Medicines. Molecules 23(8):1932. https://doi.org/10.3390/molecules23081932
- Sung GH, Hywel-Jones NL, Sung JM, Luangsa-Ard JJ, Shrestha B, Spatafora JW (2007). Phylogenetic classification of Cordyceps and the clavicipitaceous fungi. Studies in Mycology 57:5-59. https://doi.org/10.3114/sim.2007.57.01
- Kobmoo N, Mongkolsamrit S, Tasanathai K, Thanakitpipattana D, Luangsa-Ard JJ (2012). Molecular phylogenies reveal host-specific divergence of Ophiocordyceps unilateralis sensu lato following its host ants. Molecular Ecology 21(12):3022-3031. https://doi.org/10.1111/j.1365-294X.2012.05574.x
- Ballesteros-Aguirre CE, Sanjuan T, Ramírez-Cruz V, Villalobos-Arámbula AR, Vásquez-Bolaños M, Guzmán-Dávalos L (2025). Zombie-ant fungi from western Mexico: six new species in the Ophiocordyceps unilateralis complex (Hypocreales: Ascomycota) and a new host association with Cephalotes ants. Persoonia 55:203-237. https://doi.org/10.3114/persoonia.2025.55.06
- Robert VA, Casadevall A (2009). Vertebrate endothermy restricts most fungi as potential pathogens. The Journal of Infectious Diseases 200(10):1623-1626. https://doi.org/10.1086/644642
- COFEPRIS (s. f.). Trámites de suplementos alimenticios. Secretaría de Salud, Gobierno de México. https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios
⚕️ Aviso importante
Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoría médica, diagnóstico ni prescripción de tratamiento. Los suplementos alimenticios complementan la alimentación, no son medicamentos y no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.
Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen de suplementación, especialmente si estás embarazada, en período de lactancia, tomas medicamentos o padeces alguna condición médica. Los resultados individuales pueden variar.
Las referencias científicas citadas respaldan el carácter informativo de este artículo y no implican que los productos de Kóre Labs repliquen las condiciones exactas de los estudios referenciados.