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Las hericenonas y las erinacinas son las dos familias de moléculas por las que la melena de león (Hericium erinaceus) se estudia como hongo nootrópico, y no están en la misma parte del hongo: las hericenonas se encuentran típicamente en el cuerpo fructífero y las erinacinas provienen del micelio [1]. Una validación analítica publicada en 2026 lo midió sobre once materiales entre materias primas y productos terminados: en las muestras de cuerpo fructífero se detectaron hericenonas y hericenos, y la erinacina A no se detectó [2]. Dicho de otro modo, la parte del hongo con la que se hizo un suplemento decide qué familia de moléculas contiene. Lo que la investigación en humanos todavía no demuestra es que cualquiera de las dos, por sí sola, produzca un beneficio cognitivo: ningún ensayo publicado las administró aisladas y los resultados con el hongo entero están divididos.
Qué son exactamente las hericenonas y las erinacinas
Ninguna de las dos es un nutriente: son metabolitos secundarios, del mismo tipo que las hericerinas, resorcinoles, esteroides y terpenos que una revisión de la química de H. erinaceus enumera entre los productos de su metabolismo [4].
De las erinacinas se han identificado 15 (A–K y P–S) y ocho tienen alguna propiedad neuroprotectora descrita en modelos experimentales, entre ellas aumentar la liberación del factor de crecimiento nervioso (NGF; erinacinas A–I) [1]. La misma revisión pone el límite: de todas ellas, solo la erinacina A tiene acciones farmacológicas confirmadas en el sistema nervioso central, y en ratas [1]. Químicamente se describen como diterpenoides aislados del micelio cultivado [9].
De las hericenonas el mapa es más reciente: en 2025 un grupo japonés confirmó su existencia endógena en el cuerpo fructífero y propuso una ruta biosintética plausible [3], y el método analítico de 2026 ya cuantifica de forma rutinaria hericenona C, D y E junto a los hericenos A, C y D [2].
Dónde está cada molécula: la asimetría del hongo
Esta es la parte con valor práctico del tema. La formulación de referencia viene de una revisión de 2018 dedicada al micelio, que lo dice literalmente: «Hericenones were typically found in the fruiting bodies while erinacines were derived from the mycelia of the mushroom» [1].
Lo relevante es que en 2026 esa atribución dejó de apoyarse sólo en revisiones y recibió una medición directa, aunque acotada. El trabajo de validación por cromatografía líquida UHPLC-UV analizó once materiales en un solo laboratorio: tres materias primas, siete productos terminados de cuerpo fructífero y un único producto terminado de micelio. En los materiales de cuerpo fructífero, hericenonas y hericenos aparecieron en un rango aproximado de 0.005 a 1 mg/g y la erinacina A no se detectó; la erinacina A sí apareció —alrededor de 0.2 mg/g— en ese único producto de micelio, que es toda la muestra de micelio del estudio [2]. Conviene leer «no se detectó» por lo que es: por debajo del límite de cuantificación del método, que no es lo mismo que «no está».
Hay que decir de dónde sale ese trabajo, con el mismo criterio con el que más abajo se declara el patrocinio de otro estudio: fue financiado por Applied Food Sciences, Inc., empresa de ingredientes cuyos empleados firman el estudio y que además aportó las muestras analizadas [2].
Ese mismo trabajo deja dos avisos incómodos para quien compra. El primero: el contenido de hericenonas y hericenos depende fuertemente de la calidad de la materia prima del cuerpo fructífero, con factores como las diferencias de cepa y la etapa de cosecha. El segundo: en los productos comerciales fue frecuente que los marcadores quedaran por debajo del límite de cuantificación, algo que los autores describen como una variabilidad significativa del mercado y una necesidad urgente de cuantificación estandarizada [2].
Conviene decir que la literatura de revisión no es perfectamente consistente en este punto, y esconderlo sería hacer trampa. La revisión sistemática más reciente afirma en una frase que erinacinas y hericenonas derivan del cuerpo fructífero, mientras que en otra ubica a las erinacinas A, B y C en el micelio cultivado [9]. Ante esa inconsistencia, la medición de 2026 —con sus once materiales, su laboratorio único y su patrocinio— apunta en la misma dirección que la revisión de 2018 y no en la de esa frase suelta de 2025. No la convierte en árbitro por encima de una revisión sistemática: es, por ahora, el dato más directo que hay sobre materiales reales.
La otra mitad de esa decisión —extracto contra polvo, y qué se extrae con agua o con alcohol— la revisamos aparte en extracto contra polvo de melena de león.
Qué midieron de verdad los ensayos en humanos
Aquí hay que bajar el volumen. Ningún ensayo cognitivo publicado en personas administró hericenonas o erinacinas aisladas: todos dieron polvo o extracto del hongo, y casi ninguno declaró cuánta de cada molécula contenía el producto. La fuerza de la evidencia es limitada. Lo que sigue es el inventario completo, sin escoger la mitad cómoda: los cinco ensayos aleatorizados que reúne la revisión sistemática de 2025 —dos de ellos con señal favorable en adultos sanos— y otros tres trabajos que conviene mirar de cerca.
Mori 2009: el estudio que todo el mundo cita
Ensayo doble ciego, de grupos paralelos y con placebo, en 30 japoneses de 50 a 80 años con deterioro cognitivo leve. El grupo activo recibió cuatro tabletas de 250 mg con 96% de polvo seco del hongo, tres veces al día durante 16 semanas. En las semanas 8, 12 y 16 ese grupo mostró puntajes significativamente mayores que placebo en una escala de función cognitiva basada en la Escala de Demencia de Hasegawa Revisada; los puntajes subieron con la duración de la toma y, cuatro semanas después de suspenderla, bajaron de forma significativa. Las pruebas de laboratorio no mostraron efectos adversos [5].
Lo que ese ensayo no es: una prueba sobre hericenonas ni sobre erinacinas. Son 30 personas —15 por grupo— con polvo del hongo entero y en una población con deterioro cognitivo leve. Y sigue sin réplica en esa misma población: los ensayos posteriores de tamaño similar se hicieron en adultos sanos y midieron desenlaces distintos.
Los otros cuatro ensayos aleatorizados de la revisión
Son los que suelen desaparecer de los resúmenes escépticos, así que van con su tamaño, su población, la forma administrada y su resultado, tal como los tabula la revisión sistemática de 2025 [9]:
- Saitsu 2019 — 31 adultos sanos de alrededor de 61 años, 0.8 g diarios de polvo de cuerpo fructífero durante 84 días. La revisión reporta un aumento del Mini-Mental State Examination entre la medición previa y la posterior, con una diferencia media de 0.81 [9]. Es el ensayo crónico más pertinente para este artículo, porque usó justamente la parte del hongo que porta hericenonas. El trabajo original —aleatorizado, doble ciego, con placebo y grupos paralelos a 12 semanas— aplicó tres pruebas y sólo el MMSE alcanzó significancia: ni la prueba de retención visual de Benton ni la de aprendizaje de pares asociados lo hicieron [11]. Y 0.81 puntos sobre un instrumento de 30, en un contraste antes-después, es un efecto pequeño.
- Nagano 2010 — 26 mujeres sanas de alrededor de 40 años, cuatro galletas diarias con 0.5 g de polvo de cuerpo fructífero cada una durante 28 días. La revisión reporta un descenso significativo en la escala CES-D, con diferencias medias de 3.6 en el grupo activo y 2.5 en el placebo, y ninguna diferencia entre grupos en la calidad del sueño medida con el PSQI [9].
- La Monica 2023 — 40 adultos sanos de alrededor de 34 años y una toma única de 1 g de polvo de cuerpo fructífero en cápsula: la revisión reporta un desempeño más rápido en la prueba de Stroop 60 minutos después de la administración [9]. Es un desenlace agudo, de una sola prueba, y el ensayo original evaluaba también un extracto de té de guayusa.
- Vigna 2019 — el más grande de los cinco, con 77 adultos con sobrepeso u obesidad de alrededor de 53 años, 1.5 g diarios de cápsulas con extracto de micelio y de cuerpo fructífero durante 8 semanas: descensos significativos en las escalas de depresión y ansiedad de Zung [9]. Es población clínica y desenlace de ánimo, no cognición en adultos sanos.
Las limitaciones son transversales: en ninguno de los cuatro consta una cuantificación de hericenonas o erinacinas en el material administrado, tres duran ocho semanas o menos, el desenlace que la revisión resume de Saitsu es un contraste del grupo consigo mismo y no contra placebo, y dos de los cuatro miden ánimo y no cognición. El saldo honesto no es que la evidencia en adultos sanos sea uniformemente negativa: está dividida, con ensayos que muestran señal favorable y ensayos que no la encuentran.
Surendran 2025: el más reciente salió no concluyente
Estudio cruzado, doble ciego y con placebo en 18 adultos sanos de 18 a 35 años. Se administraron 3 g de un extracto 10:1 de cuerpo fructífero (95% extracto y 5% maltodextrina) y se midió a los 90 minutos. El desenlace principal fue nulo: no hubo efecto significativo del extracto sobre las medidas compuestas de función cognitiva global ni sobre el ánimo [6].
El detalle importa porque no todo apuntó en la misma dirección. En el tablero de clavijas —una prueba de destreza manual— el desempeño con la bebida activa fue significativamente mejor (p < 0.001). Pero en dos pruebas de función ejecutiva el desempeño fue peor: en la tarea de Flanker resultó significativamente peor con la bebida activa que con la de control (diferencia de medias 0.84; EE 0.20; p < 0.001), y en Trails B hubo un descenso significativo tras la bebida activa respecto de su propio basal (diferencia 0.42; EE 0.13; p = 0.01) [6]. Los propios autores califican el estudio como no concluyente y señalan que midieron a los 90 minutos cuando los estudios en rata sitúan el pico de concentración a las 8 horas.
Docherty 2023: una tendencia que no cruzó el umbral
Piloto aleatorizado, doble ciego, con placebo y grupos paralelos en 41 adultos sanos de 18 a 45 años que recibieron 1.8 g de H. erinaceus. Tras una sola toma, los participantes hicieron la tarea de Stroop más rápido a los 60 minutos (p = 0.005). A los 28 días se observó una tendencia a menor estrés subjetivo con p = 0.051: bajo el umbral convencional de 0.05 eso es un resultado nulo, no un efecto pequeño. Los autores reportan además hallazgos nulos y algunos negativos limitados, y piden interpretar con cautela por el tamaño de muestra [7].
Li 2020: el único con la molécula declarada
Es el único ensayo humano que dice cuánta erinacina lleva el producto: cápsulas de micelio enriquecido con erinacina A (350 mg por cápsula, con 5 mg/g de erinacina A), tres al día durante 49 semanas, en pacientes con Alzheimer leve. Se aleatorizaron 49 participantes y 41 completaron. El grupo activo mostró mejora significativa en el Mini-Mental State Examination, diferencia significativa frente a placebo en las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria y mejor sensibilidad al contraste; en el placebo bajó significativamente el Cognitive Abilities Screening Instrument. Cuatro personas abandonaron por molestia abdominal, náusea y sarpullido [8].
Dos advertencias que el propio artículo hace explícitas: es un piloto en población clínica —no en adultos sanos— y Grape King Bio Inc., la empresa detrás del micelio, aportó los materiales y pagó salarios de cinco autores.
Lo que dice la revisión sistemática
La revisión sistemática de 2025 reunió cinco ensayos aleatorizados (de 26 a 77 participantes) junto a 15 estudios de laboratorio, tres pilotos, una cohorte, un reporte de caso y un análisis computacional. No pudo hacer metaanálisis por el reporte incompleto y poco claro de los estudios, y concluye que la investigación actual está limitada por los tamaños de muestra, la corta duración y la heterogeneidad [9].
Conviene citar su conclusión en vez de despacharla como «hallazgos prometedores». La revisión escribe que «Administration of HE was generally associated with beneficial signals on cognitive outcomes and neurotrophic markers»: la administración del hongo se asoció en general con señales favorables en desenlaces cognitivos y en marcadores neurotróficos [9]. El contrapeso no es negar esa frase, sino dimensionar la base sobre la que descansa: cinco ensayos de entre 26 y 77 personas, ninguno con las moléculas cuantificadas, dos de ellos en población clínica, ninguno diseñado para atribuir el efecto a una molécula concreta y sin un metaanálisis que los reúna.
Lo que todavía no está demostrado
Tres huecos, dichos sin adornos:
- La barrera hematoencefálica. Todo el argumento de por qué estas moléculas importarían para el cerebro asume que llegan ahí. La revisión de 2018 lo desmiente con todas sus letras al hablar de las erinacinas: «no direct evidence has yet shown that these compounds could pass through the blood-brain barrier» [1].
- La trazabilidad del ingrediente al efecto. Los ensayos en adultos sanos no cuantificaron los bioactivos del extracto que administraron, ni los que salieron nulos ni los que salieron favorables. Los autores del estudio de 2025 lo señalan de forma explícita y recomiendan que la investigación futura cuantifique los bioactivos del extracto administrado para aclarar los mecanismos [6].
- La generalización. El único ensayo largo con erinacina A declarada se hizo en población clínica y con patrocinio del fabricante [8]. Extrapolarlo a un adulto sano que quiere concentrarse mejor es un salto que la literatura no autoriza.
El mecanismo propuesto —NGF y neuroplasticidad— lo desarrollamos aparte en melena de león, neuroplasticidad y NGF.
Cómo se lee esto en una etiqueta mexicana
En México los suplementos alimenticios no requieren registro sanitario: el fabricante presenta un aviso de funcionamiento ante la COFEPRIS antes de operar. La regulación prohíbe atribuirles propiedades que no puedan comprobarse o propiedades de tipo medicinal, obliga a colocar mensajes precautorios sobre los efectos que su consumo pudiera originar y exige que la publicidad muestre la leyenda «Este producto no es un medicamento» [10]. Lo que un suplemento sí puede declarar es su función de incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir alguno de sus componentes [10].
Por eso lo más útil de una etiqueta mexicana de melena de león no es una promesa cognitiva —que no puede hacerse— sino dos datos secos: qué parte del hongo se usó y, si el fabricante lo reporta, qué marcador se cuantificó y en cuánto. El primero predice la familia de moléculas presente; el segundo es justo lo que el análisis de 2026 encontró ausente con frecuencia [2].
Nuestro panorama general del hongo está en la guía de melena de león, y la ficha de la melena de león de Kóre está en la tienda.
Puntos clave
- Hericenonas → cuerpo fructífero; erinacinas → micelio. En 2026 la erinacina A no se detectó en las muestras de cuerpo fructífero de una medición sobre once materiales, hecha en un solo laboratorio y financiada por una empresa de ingredientes [2].
- De las 15 erinacinas identificadas, solo la A tiene acciones farmacológicas confirmadas en el sistema nervioso central, y en ratas [1].
- No hay evidencia directa de que estas moléculas crucen la barrera hematoencefálica [1].
- El estudio humano más citado tiene 30 participantes y usó polvo del hongo, no moléculas aisladas [5].
- La evidencia en adultos sanos está dividida: Surendran 2025 no halló efecto sobre cognición global ni ánimo y dos pruebas ejecutivas salieron peor [6], mientras que Saitsu 2019 (31 personas, 84 días de polvo de cuerpo fructífero) reporta un aumento de 0.81 puntos en el MMSE y La Monica 2023 (40 personas) un Stroop más rápido tras una toma única [9].
- Ninguno de esos ensayos cuantificó hericenonas ni erinacinas en lo que administró, así que ninguno prueba nada sobre una molécula en particular [9].
- En productos comerciales, los marcadores caen con frecuencia por debajo del límite de cuantificación [2].
Fuentes
- Li IC, Lee LY, Tzeng TT, Chen WP, Chen YP, Shiao YJ, Chen CC. (2018). Neurohealth Properties of Hericium erinaceus Mycelia Enriched with Erinacines. Behavioural Neurology. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5987239/
- Tang Y, Kahraman O, Goos AJ, Fields C. (2026). Simultaneous UHPLC-UV Determination of Hericenones, Hericenes, Erinacines and Ergosterol in Hericium erinaceus Raw Materials or Products. Molecules. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12899107/
- Wang J, Wu J, Yamaguchi R, et al. (2025). Uncovering Hericenones from the Fruiting Bodies of Hericium erinaceus through Interdisciplinary Collaboration. Journal of Natural Products. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39723452/
- Friedman M. (2015). Chemistry, Nutrition, and Health-Promoting Properties of Hericium erinaceus (Lion's Mane) Mushroom Fruiting Bodies and Mycelia and Their Bioactive Compounds. Journal of Agricultural and Food Chemistry. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26244378/
- Mori K, Inatomi S, Ouchi K, Azumi Y, Tuchida T. (2009). Improving effects of the mushroom Yamabushitake (Hericium erinaceus) on mild cognitive impairment: a double-blind placebo-controlled clinical trial. Phytotherapy Research. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/18844328/
- Surendran G, Saye J, Binti Mohd Jalil S, et al. (2025). Acute effects of a standardised extract of Hericium erinaceus (Lion's Mane mushroom) on cognition and mood in healthy younger adults: a double-blind randomised placebo-controlled study. Frontiers in Nutrition. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40276537/
- Docherty S, Doughty FL, Smith EF. (2023). The Acute and Chronic Effects of Lion's Mane Mushroom Supplementation on Cognitive Function, Stress and Mood in Young Adults: A Double-Blind, Parallel Groups, Pilot Study. Nutrients. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38004235/
- Li IC, Chang HH, Lin CH, et al. (2020). Prevention of Early Alzheimer's Disease by Erinacine A-Enriched Hericium erinaceus Mycelia Pilot Double-Blind Placebo-Controlled Study. Frontiers in Aging Neuroscience. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32581767/
- Menon A, Jalal A, Arshad Z, Nawaz FA, Kashyap R. (2025). Benefits, side effects, and uses of Hericium erinaceus as a supplement: a systematic review. Frontiers in Nutrition. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12434001/
- COFEPRIS. Suplementos alimenticios. Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Gobierno de México. https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios
- Saitsu Y, Nishide A, Kikushima K, Shimizu K, Ohnuki K. (2019). Improvement of cognitive functions by oral intake of Hericium erinaceus. Biomedical Research. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/31413233/
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