Magnesio L-treonato y memoria: la evidencia real

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El magnesio L-treonato es la única sal de magnesio desarrollada expresamente para elevar el magnesio dentro de la neurona, y sí existen ensayos aleatorizados en humanos que midieron memoria. Pero la evidencia es moderada y frágil: hay al menos cuatro ensayos aleatorizados en humanos y todos son pequeños; los tres con resultado positivo tienen financiamiento o autoría con interés comercial en el ingrediente, el cuarto midió cognición y salió nulo, y el metaanálisis más reciente concluye que los datos de suplementación son insuficientes para sacar conclusiones [2]. Abajo está qué midió cada estudio, qué salió significativo y qué salió nulo.

Qué es el magnesio L-treonato y por qué se le atribuye un efecto cerebral

El L-treonato de magnesio (comercializado como Magtein®) apareció en 2010 en un artículo de la revista Neuron firmado, entre otros, por Guosong Liu, quien es también el inventor del compuesto. Ese trabajo, titulado «Enhancement of learning and memory by elevating brain magnesium», se hizo en ratas: reportó mejoras en aprendizaje, memoria de trabajo y memoria a corto y largo plazo, junto con mayor densidad de puntos sinápticos en el hipocampo [5]. Es el estudio que casi toda la SERP en español cita como si fuera evidencia humana. No lo es.

El argumento mecanístico a favor del treonato viene de un segundo trabajo del mismo grupo, publicado en Neuropharmacology en 2016. En neuronas hipocampales cultivadas, el treonato elevó directamente la concentración de magnesio intracelular por vía de los transportadores de glucosa (GLUT), un efecto que otros aniones comunes de magnesio no reprodujeron; en neuronas derivadas de células madre humanas lo que se evaluó fue el aumento de la densidad sináptica, no la concentración de magnesio [6]. Es la razón honesta por la que esta sal se estudia aparte de las demás, y es, en rigor, evidencia in vitro y en roedores.

Conviene decirlo sin adornos: hasta donde alcanza la literatura indexada en PubMed, ningún estudio publicado ha medido magnesio en líquido cefalorraquídeo humano después de tomar L-treonato. En personas se han medido desenlaces cognitivos, no concentraciones en el cerebro. Esa brecha es lo que falta por demostrar.

Los cuatro ensayos en humanos, uno por uno

2026: adultos de 18 a 45 años (n=100)

Es el más limpio metodológicamente y el más grande de los que probaron L-treonato solo con la cognición como objetivo central. Lopresti y Smith aleatorizaron a 100 adultos de 18 a 45 años, descritos como sanos pero con insatisfacción con su sueño por más de cuatro semanas, a 2 g diarios de Magtein® o placebo durante seis semanas; 96 completaron el estudio [1]. Los resultados, tal como los reporta el propio artículo:

  • Composite total de cognición (NIH Toolbox): p = 0.043 a favor del magnesio.
  • Tiempo de reacción: p = 0.031 a favor del magnesio.
  • Memoria de trabajo (List Sorting): p = 0.033 a favor del magnesio.
  • Memoria episódica (Picture Sequence): p = 0.092no significativo.
  • Matrices Progresivas de Raven: p = 0.953 — resultado nulo, sin sombra de diferencia.
  • Con el anillo Oura no hubo diferencias de grupo en los desenlaces de sueño; sí las hubo en dos medidas fisiológicas del mismo dispositivo: mayor reducción de la frecuencia cardiaca (p = 0.030) y mayor aumento de su variabilidad (p = 0.036).
  • En sueño autorreportado mejoró el «deterioro relacionado con el sueño» (p = 0.043), pero no las alteraciones del sueño (p = 0.316), ni el sueño reparador (p = 0.439), ni el bienestar general (p = 0.436) — salvo en el subgrupo con problemas de sueño más severos, donde sí se detectó diferencia en alteraciones del sueño (p = 0.031), un análisis de subgrupo exploratorio que requiere confirmación.

Vale la pena detenerse en la memoria episódica. El resumen del artículo describe «mayores efectos del tratamiento sobre la memoria de trabajo y episódica», pero el valor p de la memoria episódica es 0.092: por el umbral convencional, es un resultado no significativo. Si alguien te dice que este ensayo demostró mejoras en memoria episódica, está leyendo la conclusión y no la tabla. Lo que sí quedó por debajo de 0.05 fue el composite global, la memoria de trabajo y el tiempo de reacción.

El financiamiento importa: el estudio recibió fondos de Threotech Inc., que participó en la conceptualización y suministró el producto. Eso no invalida el diseño doble ciego, pero obliga a esperar una réplica independiente antes de dar el hallazgo por establecido.

2023: mujeres tras cirugía de cáncer de mama (n=109)

Es el ensayo que casi nunca aparece en los artículos sobre L-treonato y memoria, y es el único cuyo desenlace cognitivo salió nulo. Ni y colaboradores aleatorizaron a 109 pacientes operadas de cáncer de mama a magnesio L-treonato (n = 48) o a placebo (n = 61) durante 12 semanas [8]. El objetivo primario era la incidencia de dolor crónico después de la cirugía; la cognición se midió como desenlace secundario con el Telephone Interview for Cognitive Status (TICS). El propio resumen lo dice sin ambigüedad: «No significant differences were found between two cohorts on SF-MPQ, GAD-7, PHQ-9, PSQI, or TICS at each timepoint» —no se encontraron diferencias entre las dos cohortes en ninguno de esos instrumentos, en ningún punto de medición—. El metaanálisis de 2024, que sí detalla la pauta (1.2 g diarios, con 91.8 mg de magnesio elemental, en mujeres de 18 a 70 años), lo resume igual: 12 semanas de suplementación en 34 participantes no mejoraron la función cognitiva medida con TICS frente a placebo (n = 54) en el seguimiento a 6 meses, con P > 0.05 [2].

Tiene límites obvios —la cognición no era el objetivo primario, la población es muy particular, el instrumento telefónico es grueso y hubo pérdida de seguimiento—, pero es un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, de la misma molécula, con resultado nulo en cognición. Un artículo que sólo cuenta los tres positivos no está describiendo la literatura: la está seleccionando.

2022: adultos chinos, con una fórmula combinada (n=109)

Este es el estudio que más se cita y el que menos permite concluir sobre el treonato. Zhang y colaboradores probaron durante 30 días una fórmula llamada Magtein®PS en 109 adultos chinos sanos de 18 a 65 años, y reportaron mejoras en las cinco subcategorías del «Clinical Memory Test» y en el cociente de memoria global, con p < 0.001 [3]. Suena contundente hasta que se lee la composición: la fórmula no era L-treonato de magnesio solo, sino L-treonato combinado con fosfatidilserina, vitamina C, vitamina D3 y vitamina B6, y no hubo un brazo que probara el L-treonato aislado.

La fosfatidilserina tiene literatura propia sobre memoria, así que el diseño no permite atribuir el efecto al magnesio: es un confusor estructural, no un detalle menor. El estudio fue financiado por Wuxi Magtein Bioscience, vinculada al ingrediente.

2016: adultos de 50 a 70 años (n=44)

El ensayo más antiguo de la serie, publicado en Journal of Alzheimer's Disease, evaluó MMFS-01 en adultos de 50 a 70 años seleccionados por quejas cognitivas: 23 con el compuesto y 21 con placebo durante 12 semanas. La capacidad cognitiva global mejoró frente a placebo (p = 0.003, d de Cohen = 0.91) [4]. Es el tamaño de efecto más grande de los cuatro, y también el estudio con las advertencias más serias: 44 participantes en total, y el primer autor es Guosong Liu, el inventor del compuesto: tres de los cinco firmantes están adscritos a Neurocentria, Inc., la empresa que desarrolla MMFS-01. Los propios autores reportan que, por un efecto placebo fuerte, no pudieron determinar los efectos sobre sueño ni ansiedad. Un ensayo de ese tamaño dirigido por quien patentó la molécula es un punto de partida para investigar, no una conclusión; y su población no es la de un adulto joven sano.

De dónde salen los «7.5 años menos de edad cognitiva»

Es la cifra que circula en anuncios y en la mitad de los artículos en español, y merece una explicación exacta. En el ensayo de 2026, la «edad cognitiva» no se midió: se derivó. Los autores tomaron el Change Sensitive Score del composite de cognición del NIH Toolbox, lo normalizaron contra los datos normativos de referencia de la versión 3 de esa batería, y aplicaron la observación de que ese puntaje desciende alrededor de 0.3 puntos por año después de los 20 años de edad [1].

Dicho de otro modo: los 7.5 años son una conversión aritmética de la diferencia en el puntaje a una escala de años, no una medición de la edad del cerebro ni un biomarcador de envejecimiento. Como la escala divide entre 0.3, una diferencia modesta en puntos se convierte en un número de años que suena espectacular. No hay resonancia magnética, ni marcador biológico, ni seguimiento longitudinal detrás de esa cifra.

Lo que la evidencia todavía no sostiene

El contrapeso más importante es el metaanálisis de Chen y colaboradores publicado en Advances in Nutrition en 2024, que revisó magnesio y salud cognitiva en adultos a partir de ensayos aleatorizados y estudios de cohorte. Sobre suplementación, su conclusión es literal: «Evidence from the limited number of RCTs was insufficient to draw conclusions on the effects of Mg supplements» — la evidencia del limitado número de ensayos aleatorizados fue insuficiente para sacar conclusiones sobre los efectos de los suplementos de magnesio [2]. Identificaron apenas tres ensayos aleatorizados, y conviene ser explícito para no inducir a error: no son los tres ensayos positivos descritos arriba. Los que localizó su búsqueda —cerrada el 3 de mayo de 2024— son el de L-treonato en mujeres operadas de cáncer de mama, el mismo que ya vimos y que salió nulo en TICS, y otros dos de otras sales y otras poblaciones: un ensayo de glicinato de magnesio en adultos de 40 a 85 años, en el que el grupo de magnesio subió más en el MoCA que el placebo entre los mayores de 65 años (2.3 ± 2.7 frente a 0.5 ± 1.9; P = 0.01); y uno de óxido de magnesio (520 mg diarios durante 8 semanas) en cirrosis compensada, con mejor memoria a largo plazo (4.17 frente a 2.75; P = 0.031). El ensayo de 2026 es posterior al cierre de búsqueda, así que ni siquiera podía entrar.

Lo que sí encontraron consistente fue otra cosa, y no es lo mismo: en los estudios de cohorte, el magnesio en suero mostró una asociación en forma de U con demencia por cualquier causa y con alteración cognitiva, con un óptimo alrededor de 0.85 mmol/L; tanto por debajo de 0.75 mmol/L como por encima de 0.95 mmol/L el riesgo se elevaba (razones de riesgo cercanas a 1.43 y 1.30, respectivamente). Son datos observacionales: describen una asociación, no demuestran que mover el magnesio en suero cambie el desenlace, y no dicen nada específico sobre el L-treonato.

Esa forma de U también desmonta la intuición de «más es mejor». Y conviene subrayarlo: el magnesio no cura ninguna enfermedad ni sustituye la atención médica.

Resumido: lo que hoy tiene respaldo razonable es que, en adultos jóvenes sanos con sueño insatisfactorio, seis semanas de L-treonato produjeron mejoras pequeñas en un composite cognitivo, en memoria de trabajo y en tiempo de reacción, dentro de un ensayo financiado por la industria; y que en el otro ensayo de la misma molécula con desenlace cognitivo —el de 2023, en una población clínica muy distinta— no hubo diferencia alguna frente al placebo. Y sigue sin demostrarse su superioridad frente a otras sales de magnesio en desenlaces cognitivos humanos: ningún ensayo ha comparado de frente el L-treonato contra otra sal, y en el único metaanálisis disponible el ensayo de L-treonato fue el que salió nulo mientras que el de glicinato salió positivo —en poblaciones distintas, así que tampoco eso permite ordenar las sales.

Contexto mexicano: qué se puede decir y qué no

En México, los suplementos alimenticios están regulados por la COFEPRIS, y la publicidad tiene límites explícitos. La finalidad de uso que sí puede declararse es la de incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir alguno de sus componentes; no pueden atribuirse propiedades para prevenir, aliviar, tratar o curar padecimientos, ni propiedades que no puedan comprobarse. Toda la publicidad debe incluir la leyenda «Este producto no es un medicamento» [7].

Por eso conviene desconfiar del anuncio que promete rejuvenecer tu cerebro 7.5 años: además de estirar lo que dice el estudio, es el tipo de atribución que la regulación mexicana no permite. Vale recordar también que el magnesio abunda en alimentos comunes de la dieta mexicana —frijol, semillas de calabaza, tortilla de maíz nixtamalizada, cacahuate, amaranto—.

Puntos clave

  • El estudio fundacional de 2010 se hizo en ratas, no en personas.
  • Hay al menos cuatro ensayos aleatorizados en humanos, ninguno pasa de 109 participantes, y los tres con resultado positivo tienen financiamiento o autoría con interés comercial en el ingrediente (Threotech en 2026, Wuxi Magtein Bioscience en 2022 y Neurocentria en 2016).
  • El cuarto —2023, en mujeres operadas de cáncer de mama— midió cognición con TICS y no encontró diferencia frente a placebo (P > 0.05).
  • En el ensayo de 2026 mejoraron el composite cognitivo, la memoria de trabajo y el tiempo de reacción; la memoria episódica no alcanzó significancia (p = 0.092) y el razonamiento abstracto salió nulo (p = 0.953).
  • Los «7.5 años menos de edad cognitiva» son una conversión aritmética de puntaje a años, no una medición de la edad del cerebro.
  • El estudio de 109 adultos usó una fórmula con fosfatidilserina y vitaminas: no aísla al L-treonato.
  • El metaanálisis de 2024 califica la evidencia de suplementación como insuficiente, y sus tres ensayos son de otras poblaciones y otras sales (L-treonato nulo, glicinato positivo en mayores de 65 años, óxido en cirrosis compensada).
  • No existe medición publicada de magnesio en líquido cefalorraquídeo humano tras tomar L-treonato.

Con el mismo criterio revisamos la literatura de la melena de león y la memoria, la de la creatina y la memoria, y la combinación de creatina y magnesio en rendimiento físico.

Fuentes

  1. Lopresti AL, Smith SJ. (2026). The effects of magnesium L-threonate (Magtein®) on cognitive performance and sleep quality in adults: a randomised, double-blind, placebo-controlled trial. Frontiers in Nutrition. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/41601871/
  2. Chen F, Wang J, Cheng Y, et al. (2024). Magnesium and Cognitive Health in Adults: A Systematic Review and Meta-Analysis. Advances in Nutrition. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39009081/
  3. Zhang C, Hu Q, Li S, et al. (2022). A Magtein®, Magnesium L-Threonate, -Based Formula Improves Brain Cognitive Functions in Healthy Chinese Adults. Nutrients. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9786204/
  4. Liu G, Weinger JG, Lu ZL, Xue F, Sadeghpour S. (2016). Efficacy and Safety of MMFS-01, a Synapse Density Enhancer, for Treating Cognitive Impairment in Older Adults: A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Trial. Journal of Alzheimer's Disease. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26519439/
  5. Slutsky I, Abumaria N, Wu LJ, et al. (2010). Enhancement of learning and memory by elevating brain magnesium. Neuron. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/20152124/
  6. Sun Q, Weinger JG, Mao F, Liu G. (2016). Regulation of structural and functional synapse density by L-threonate through modulation of intraneuronal magnesium concentration. Neuropharmacology. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27178134/
  7. COFEPRIS. Suplementos alimenticios. Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, Gobierno de México. https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios
  8. Ni Y, Deng F, Yu S, et al. (2023). A Randomized, Double-Blind, Placebo-Controlled Trial to Evaluate the Therapeutic Effect of Magnesium-L-Threonate Supplementation for Persistent Pain After Breast Cancer Surgery. Breast Cancer: Targets and Therapy. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37520407/

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Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen de suplementación, especialmente si estás embarazada, en período de lactancia, tomas medicamentos o padeces alguna condición médica. Los resultados individuales pueden variar.

Las referencias científicas citadas respaldan el carácter informativo de este artículo y no implican que los productos de Kóre Labs repliquen las condiciones exactas de los estudios referenciados.