Magnesio quelado: qué significa quelar un mineral

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Quelar un mineral significa sujetarlo con una molécula orgánica que lo agarra por más de un punto, como una pinza, en lugar de dejarlo suelto como ion dentro de una sal simple. Por eso «magnesio quelado» describe la forma química en que viene unido el mineral —casi siempre a un aminoácido—, no una promesa de absorción. La distinción es real y verificable en el laboratorio; lo que no está resuelto es cuánto cambia en el intestino. La evidencia humana que ha comparado formas de magnesio es escasa y desigual: hay un ensayo en el que las formas orgánicas, quelato incluido, superaron al óxido, y otro en el que una sal inorgánica igualó a las orgánicas.

Qué significa quelar, en química

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos define a los agentes quelantes como sustancias que se unen a iones y los retiran de la disolución, y precisa que muchos funcionan formando complejos de coordinación con metales [1]. La palabra viene del griego chele, «pinza», y la imagen es bastante literal: el ligando no toca al ion en un solo punto, lo sujeta en dos o más, y al cerrarse forma un anillo con el metal dentro.

En el magnesio, el ligando más estudiado es la glicina, el aminoácido más pequeño. Cada glicina ofrece dos puntos de anclaje —un grupo amino y un grupo carboxilo— y dos glicinas alcanzan para rodear un ion Mg²⁺. De ahí el nombre con el que el compuesto aparece en la literatura científica: diglicinato de magnesio, también llamado bisglicinato [2].

El contraste ayuda a fijar la idea. El óxido y el cloruro de magnesio no tienen ligando orgánico: son sales que se disocian y liberan el ion. El citrato queda en un terreno intermedio, porque también puede sujetar al magnesio por varios puntos. Es decir, «quelado» no es sinónimo de «orgánico» ni un club cerrado con un solo miembro, y de ahí nace casi toda la confusión de las etiquetas.

«Quelado» es una categoría química, no un certificado de absorción

El atajo mental que repiten casi todos los sitios que responden esta búsqueda es: quelado → orgánico → mejor absorbido. La primera flecha es discutible y la segunda no se sostiene con la evidencia disponible.

El estudio que la contradice de forma más directa midió la biodisponibilidad de cuatro preparaciones comerciales en voluntarios sanos, tomando como medida el incremento de la excreción urinaria de magnesio con unos 21 mEq diarios. El óxido de magnesio mostró una absorción fraccional pobre, del 4 %, mientras que el cloruro, el lactato y el aspartato mostraron una biodisponibilidad mayor y equivalente entre sí. Los autores concluyen que las sales inorgánicas de magnesio, según la preparación, pueden tener una biodisponibilidad equivalente a la de las sales orgánicas [3]. Conviene notar qué molécula quedó bien parada del lado inorgánico: el cloruro, no el óxido. Y del lado orgánico el estudio probó lactato y aspartato, que quedaron empatados con el cloruro; no incluyó ningún glicinato, así que no llega a comparar un quelato de aminoácido clásico contra una sal inorgánica.

Una revisión de 2025 que analizó sales de magnesio y potasio como posibles sustitutos del cloruro de sodio en la alimentación llegó a un mapa parecido: el citrato y el cloruro de magnesio mostraron buena biodisponibilidad, mientras que el óxido resultó poco biodisponible, en parte por su escasa solubilidad en agua [4].

Cuando alguien puso a prueba la solubilidad de frente, lo hizo en dos capas que conviene no mezclar. Un trabajo evaluó 15 formulaciones comerciales con dos pruebas de laboratorio —una de disolución y un simulador del ecosistema intestinal (SHIME)— y encontró que ambas concuerdan entre sí: la correlación entre el porcentaje de magnesio liberado a pH 6.8 y el magnesio disponible al final del intestino delgado simulado, en condiciones con alimento, fue fuerte (r = 0.867; p < 0.001). Esa correlación enlaza dos medidas in vitro entre sí, no el laboratorio con personas. Después el estudio llevó a voluntarios sólo los dos suplementos con predicciones opuestas: en 30 adultos sanos, el que peor se disolvía produjo una respuesta sérica incremental mucho menor, pese a cargar más magnesio elemental (área bajo la curva de 0.31 frente a 6.87 mM·min; p = 0.009). Los autores concluyen que la solubilidad del suplemento pesa más para la biodisponibilidad in vivo que la cantidad de magnesio elemental que lleva [5]. Es el único trabajo que puso la solubilidad a prueba de forma directa y su fase humana comparó dos productos, así que sirve como el mejor candidato disponible para explicar las diferencias entre formas, no como regla establecida; haría falta replicarlo con más formulaciones y más personas. Lo que sí se puede decir es que lo que se midió fue qué tan bien se disuelve el compuesto, no si su nombre lleva la palabra «quelado».

Lo que sí encontró la evidencia a favor de los quelatos

Quedarnos ahí sería deshonesto, porque la evidencia a favor existe, es humana y hay que ponerla sobre la mesa.

Un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo comparó tres preparaciones —quelato de aminoácido, citrato y óxido— en 46 personas sanas durante 60 días, administrando 300 mg diarios de magnesio elemental. Las formas orgánicas, agrupando citrato y quelato de aminoácido, mostraron mayor absorción que el óxido a los 60 días, medida por excreción urinaria de magnesio en 24 horas (P = 0.033). El citrato alcanzó la mayor concentración sérica media de magnesio frente al resto de los tratamientos, tanto tras la administración aguda (P = 0.026) como tras la crónica (P = 0.006), y también la mayor concentración salival en la fase crónica (P = 0.027). En magnesio eritrocitario no hubo diferencias entre grupos [6].

De ese ensayo salen dos lecturas honestas. El quelato quedó por encima del óxido, sí, pero la comparación estadística que lo respalda lo agrupa con el citrato, así que no aísla su efecto. Y en la medida sérica, el que destacó individualmente fue el citrato: los propios autores concluyen a favor del citrato, no del quelato.

El otro estudio favorable es más antiguo y mucho más específico. Con magnesio-26 como trazador isotópico, un diseño cruzado, aleatorizado y doble ciego comparó diglicinato de magnesio contra óxido en 12 pacientes con resección ileal, administrando 100 mg. El desenlace de absorción fraccional fue nulo: la absorción de 26Mg fue baja y no difirió entre los dos suplementos (23.5 % frente a 22.8 %). En el grupo completo sí hubo diferencias en otras medidas: el área bajo la curva de enriquecimiento isotópico frente al tiempo fue mayor con el quelato (p < 0.05) y el pico de enriquecimiento ocurrió significativamente antes (diferencia media de 3.2 ± 1.3 horas; p < 0.05); el quelato, además, fue mejor tolerado por todos los pacientes. Y sólo en los cuatro pacientes con mayor malabsorción de magnesio la absorción fue sustancialmente mayor con el quelato (23.5 % frente a 11.8 %; p < 0.05). Los autores señalan que sus datos apoyan la idea de que una porción del diglicinato de magnesio se absorbe intacta, probablemente por una vía de transporte de dipéptidos [2].

Esa es la fuente real de la hipótesis del «transporte como dipéptido» que hoy se repite en las etiquetas. Vale la pena decir en voz alta lo que implica: se apoya en 12 personas con intestino resecado, no en adultos sanos; el desenlace de absorción fraccional del grupo completo fue nulo y la ventaja en cuánto magnesio se absorbe viene de un subgrupo de cuatro pacientes. Lo que sí difirió en todo el grupo fue la cinética —el área bajo la curva de enriquecimiento y el momento del pico— y la tolerancia, que son señales reales pero no equivalen a absorber más.

Por qué cuesta tanto medir cuál se absorbe mejor

La absorción intestinal de magnesio no funciona como una llave de paso. La mayor parte se absorbe en el intestino delgado por una vía paracelular pasiva, impulsada por el gradiente electroquímico y el arrastre de solvente, y una fracción menor pero reguladora pasa por los canales TRPM6 y TRPM7. Del magnesio total de la dieta se absorbe alrededor del 24 % al 76 %, y esa proporción se mueve con el estado del organismo: cuanto menor es la ingesta, mayor es la fracción que se absorbe [7].

Ese detalle vuelve frágil cualquier comparación entre formas, porque dos personas con distinto estatus de magnesio absorben fracciones distintas del mismo compuesto. A eso se suma el problema del marcador: el magnesio sérico refleja alrededor del 1 % del magnesio corporal, y en el estudio de disolución la excreción urinaria no mostró diferencias significativas en ninguna de sus dos fases, con muestras de 10 y 30 personas [5].

La revisión que resumió el campo lo dice sin adornos: los diseños de los pocos estudios que investigaron diferencias entre sales de magnesio fueron heterogéneos y muchos arrastraban debilidades metodológicas, de modo que sigue sin estar claro qué forma de unión produce la mayor biodisponibilidad [8].

«Quelación» en medicina apunta al lado contrario

Conviene separar dos usos de la misma palabra, porque las búsquedas los mezclan. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de Estados Unidos describe la terapia de quelación como un procedimiento en el que se administra por vía intravenosa una sustancia que se une a metales o minerales para que el cuerpo los excrete por la orina [9]. En ese contexto clínico, el propósito del quelante es sacar un metal del organismo. En un suplemento, el quelato persigue lo contrario: llevar el mineral hasta el intestino. La química de fondo se parece, los objetivos son opuestos, y una cosa no dice nada de la otra.

Cómo se lee esto desde México

En México, los suplementos alimenticios se regulan como alimentos y no como medicamentos. La COFEPRIS establece que su etiquetado debe incluir la leyenda «Este producto no es un medicamento» junto con los mensajes precautorios que correspondan, y prohíbe atribuirles propiedades que no puedan comprobarse, presentarlos como modificadores del estado físico o mental, o afirmar que por sí solos cubren los requerimientos nutricionales de una persona [10]. Si te interesa cómo aterriza ese marco en un ingrediente concreto, lo desarrollamos en la guía de regulación de COFEPRIS.

Nada de ese marco define qué es un «quelado» ni le concede un estatus especial. Por eso, al leer una etiqueta, la palabra útil no es «quelado» sino el nombre del compuesto: bisglicinato, citrato, malato, lactato, óxido, cloruro. «Quelado» a secas no identifica la molécula, y la molécula es justo lo único que la evidencia ha comparado.

Qué sigue sin demostrarse

  • Falta un ensayo grande que compare cara a cara bisglicinato contra citrato en adultos sanos, y que mida desenlaces clínicos en vez de sólo marcadores de laboratorio.
  • La hipótesis del transporte intacto como dipéptido tiene apoyo indirecto y proviene de un estudio en 12 pacientes con resección ileal, cuyo desenlace de absorción fraccional fue nulo, aunque el área bajo la curva de enriquecimiento isotópico sí favoreció al quelato [2].
  • No hay evidencia de que «quelado», como categoría, prediga nada por sí mismo: bajo esa palabra caben compuestos muy distintos y con solubilidades distintas.
  • Los marcadores usados —magnesio sérico, urinario, salival y eritrocitario— no coinciden entre sí ni miden el compartimento donde el magnesio hace su trabajo.

Puntos clave

  • Quelar es unir un ion metálico a una molécula orgánica por dos o más puntos, formando un anillo que lo sujeta.
  • «Magnesio quelado» nombra ese tipo de unión; no es un sello de calidad ni una categoría con requisitos regulatorios propios.
  • Los estudios sugieren que las formas más solubles —citrato y cloruro— se absorben mejor que el óxido; para los quelatos de aminoácido la evidencia es limitada e indirecta, porque el único ensayo que los comparó de frente contra el óxido no encontró diferencia en absorción fraccional y el ensayo favorable los agrupa con el citrato.
  • La solubilidad del compuesto es, hasta ahora, el mejor candidato para explicar las diferencias entre formas, pero se apoya en un solo trabajo y la revisión que resumió el campo sigue diciendo que no está claro qué forma de unión da mayor biodisponibilidad.
  • El magnesio no cura ninguna enfermedad y ningún suplemento sustituye una alimentación adecuada.

Fuentes

  1. Medical Subject Headings (MeSH), National Library of Medicine. Chelating Agents (Unique ID D002614) (consultado en 2026). https://www.ncbi.nlm.nih.gov/mesh/68002614
  2. Schuette SA, Lashner BA, Janghorbani M. (1994). Bioavailability of magnesium diglycinate vs magnesium oxide in patients with ileal resection. JPEN J Parenter Enteral Nutr. 18(5):430-435. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7815675/
  3. Firoz M, Graber M. (2001). Bioavailability of US commercial magnesium preparations. Magnes Res. 14(4):257-262. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11794633/
  4. Merschmann R, Burgmer C, Eckert GP, Wagner AE. (2025). Bioavailability of Magnesium and Potassium Salts Used as Potential Substitutes for Sodium Chloride in Human Nutrition - A Review. Molecular Nutrition & Food Research. 69(22):e70227. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/40931546/
  5. Blancquaert L, Vervaet C, Derave W. (2019). Predicting and Testing Bioavailability of Magnesium Supplements. Nutrients. 11(7):1663. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6683096/
  6. Walker AF, Marakis G, Christie S, Byng M. (2003). Mg citrate found more bioavailable than other Mg preparations in a randomised, double-blind study. Magnes Res. 16(3):183-191. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/14596323/
  7. Jahnen-Dechent W, Ketteler M. (2012). Magnesium basics. Clinical Kidney Journal. 5(Suppl 1):i3-i14. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4455825/
  8. Schuchardt JP, Hahn A. (2017). Intestinal Absorption and Factors Influencing Bioavailability of Magnesium-An Update. Current Nutrition & Food Science. 13(4):260-278. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5652077/
  9. National Center for Complementary and Integrative Health. Chelation for Coronary Heart Disease: What You Need To Know (actualizado en agosto de 2024). https://www.nccih.nih.gov/health/chelation
  10. Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS). Trámites de suplementos alimenticios (consultado en 2026). https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios

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