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El magnesio participa en la relajación del músculo por dos vías bien descritas en fisiología celular. Dentro de la fibra muscular favorece que el calcio regrese a su almacén interno, y sin calcio libre en el citoplasma la contracción no se sostiene [1]. En el sistema nervioso actúa como antagonista natural del calcio: bloquea de forma dependiente del voltaje los canales del receptor NMDA, un mecanismo de libro de texto [2], y en preparaciones in vitro potencia las corrientes de los receptores GABA-A a concentraciones cercanas a las fisiológicas [3]. Lo primero está bien establecido; lo segundo se ha medido en receptores recombinantes y tejido animal, no en el cerebro humano. Lo que no está demostrado es el paso siguiente, justo el que da por hecho la publicidad: que aportar magnesio extra relaje más a una persona cuya ingesta ya es suficiente. Cuando ese salto se puso a prueba en calambres del músculo esquelético, el resultado fue nulo [4].
Qué hace, célula adentro, que un músculo se relaje
Un músculo esquelético se contrae cuando el retículo sarcoplásmico —el almacén interno de calcio de la fibra— libera Ca²⁺ al citoplasma. La relajación no es pasiva: hay que devolver ese calcio al almacén con bombas que consumen ATP. Ahí el magnesio aparece dos veces.
Primero, porque el ATP funcionalmente útil está unido a magnesio: los textos de referencia resumen que el ATP depende del magnesio para funcionar correctamente [1]. Segundo, porque el propio magnesio estimula la recaptación de calcio por el retículo sarcoplásmico, lo que promueve la relajación muscular y la vasodilatación [1]. También es necesario para transportar activamente potasio y calcio a través de la membrana celular [1] y es cofactor de más de 300 reacciones enzimáticas [5].
El magnesio no «apaga» el músculo: participa en la maquinaria que retira la señal de contracción. La diferencia importa, porque una maquinaria que ya funciona no se acelera añadiéndole más de un cofactor que no le falta.
Antagonista fisiológico del calcio: qué significa
La etiqueta «antagonista natural del calcio» significa algo concreto: el magnesio actúa como bloqueador natural de canales de calcio y como cofactor de la bomba Na-K-ATPasa [1], y compite con el calcio por los mismos sitios de unión en las proteínas plasmáticas [5]. En la unión neuromuscular —donde el nervio ordena la contracción— inhibe la liberación de acetilcolina y frena la transmisión neuromuscular periférica [1]; otra revisión lo formula como inhibición de la liberación de acetilcolina dependiente de calcio en la placa motora [6]. Ese efecto se describe a las concentraciones que se manejan en un entorno clínico, no como equivalente de un aporte oral.
El mismo eje explica que la carencia se manifieste como exceso de excitabilidad: una deficiencia pronunciada cursa con temblor, espasmo carpopedal, calambres musculares, tetania y crisis convulsivas generalizadas [6]. El magnesio bajo se asocia a un músculo más excitable; de ahí no se sigue que el magnesio alto produzca uno más relajado.
GABA y NMDA: dónde está el freno nervioso
El bloqueo del receptor NMDA por magnesio externo se demostró en 1984 con patch-clamp en neuronas centrales de ratón: sin magnesio, los canales activados por glutamato se abren con independencia del voltaje; con magnesio a concentraciones fisiológicas la probabilidad de apertura cae, sobre todo cerca del potencial de reposo, y ese bloqueo dependiente de voltaje explica la pendiente negativa de la relación corriente-voltaje [2]. Una revisión posterior lo señala como el punto donde el papel de antagonista natural del calcio adquiere mayor importancia fisiológica [6].
Del lado del GABA, el trabajo más directo es de 2001 y usó dos abordajes con técnicas distintas. En cortes de cerebro de rata no midió corrientes sino unión de radioligando: el Mg²⁺ redujo la unión de [35S]TBPS al canal del receptor GABA-A hasta 1 mM y la aumentó a 10 mM. La electrofisiología se hizo aparte, en receptores GABA-A recombinantes (α1β2γ2S, α1β2, α2β2γ2S y α2β2) expresados en ovocitos de Xenopus laevis: los registros de fijación de voltaje con dos electrodos mostraron potenciación de las corrientes evocadas por GABA a EC20 con 0.1 a 1 mM de Mg²⁺ y disminución a 10 mM. Sin GABA presente, el magnesio no evocó corriente alguna [3].
Tres matices que casi nunca se mencionan: el efecto es bifásico, así que «más magnesio» no equivale a «más freno»; el magnesio no abre nada por su cuenta, sólo modula una señal inhibitoria que ya ocurre; y esto es un ensayo de unión en tejido de rata más electrofisiología en receptores recombinantes expresados en ovocitos de rana, no una medición del cerebro de quien toma un suplemento. Ese eslabón —de la cápsula al tono GABAérgico humano— no está demostrado.
Del mecanismo al resultado clínico: qué pasó al medirlo
La prueba más limpia del salto publicitario está en la revisión Cochrane de 2020 sobre magnesio para calambres del músculo esquelético: 11 ensayos aleatorizados (9 de grupos paralelos, 2 cruzados) con 735 participantes [4]. En calambres idiopáticos, sobre todo en adultos mayores (edad media de 61.6 a 69.3 años), las diferencias frente a placebo fueron pequeñas y no significativas, con heterogeneidad mínima (I² de 0% a 12%):
- Cambio porcentual respecto al inicio en calambres por semana a las 4 semanas: diferencia de medias −9.59% (IC 95%: −23.14% a 3.97%; 3 estudios, 177 participantes; certeza moderada).
- Diferencia en calambres por semana a las 4 semanas: −0.18 calambres/semana (IC 95%: −0.84 a 0.49; 5 estudios, 307 participantes; certeza moderada).
- Proporción con una reducción de al menos 25% respecto al inicio: RR 1.04 (IC 95%: 0.84 a 1.29; 3 estudios, 177 participantes; certeza alta).
Los tres intervalos de confianza cruzan el valor nulo. Eso es un resultado nulo, no un efecto pequeño: no se detectó diferencia, con certeza moderada a alta. Tampoco hubo diferencias significativas en intensidad ni duración a las 4 semanas. La conclusión textual de los autores es «It is unlikely that magnesium supplementation provides clinically meaningful cramp prophylaxis to older adults experiencing skeletal muscle cramps»; en traducción, es poco probable que la suplementación con magnesio ofrezca una profilaxis de calambres clínicamente significativa en adultos mayores [4].
Dos precisiones de la misma revisión. Incluyó ensayos en otras poblaciones clínicas, calificados con alto riesgo de sesgo y con una literatura contradictoria que no pudo combinarse en un metaanálisis. Y no halló ningún ensayo aleatorizado sobre calambres asociados al ejercicio: en la pregunta más popular del gimnasio no hay evidencia a favor ni en contra, simplemente no se ha medido [4]. Sobre seguridad reporta más eventos adversos menores con magnesio que con placebo, sobre todo gastrointestinales (RR 1.51; IC 95%: 0.98 a 2.33; 4 estudios, 254 participantes; certeza baja), intervalo que también cruza el valor nulo.
Lo que la evidencia sí sugiere, y con qué reservas
Sería deshonesto quedarnos sólo con Cochrane. Una revisión de alcance de 2024 tamizó 305 registros e incluyó 20 estudios (4 preclínicos y 16 clínicos) sobre magnesio y músculo esquelético. Sus autores concluyen que los estudios clínicos han mostrado que la suplementación con magnesio puede mejorar masa muscular, fuerza de los músculos respiratorios y recuperación tras el ejercicio, y reducir el dolor muscular y la inflamación en atletas y en pacientes con distintas condiciones [7].
Eso merece contexto, no entusiasmo. Una revisión de alcance mapea la literatura: por diseño no combina resultados ni gradúa el riesgo de sesgo, y aquí abarcó desde reportes de caso hasta ensayos aleatorizados, con poblaciones y desenlaces dispares; los propios autores señalan que no hallaron evidencia sobre suplementación en enfermedades neuromusculares [7]. Nada de esto contradice a Cochrane: son preguntas distintas, y recuperación o dolor muscular tras entrenar no es lo mismo que frecuencia de calambres —vertiente que revisamos en recuperación muscular post entreno.
En relajación percibida, el dato humano más reciente es un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 2025 en 155 adultos sanos que reportaban dormir mal (edad media 41.5 años, 79.7% mujeres). Aportó 250 mg de magnesio elemental como bisglicinato de magnesio junto con 1,523 mg de glicina, durante 4 semanas. En el Índice de Severidad del Insomnio, el grupo de magnesio bajó −3.9 puntos (IC 95%: −5.8 a −2.0) frente a −2.3 del placebo (IC 95%: −4.1 a −0.4), con p = 0.049 y un tamaño de efecto pequeño (d de Cohen = 0.2); el puntaje medio se mantuvo en el rango subumbral [8].
Hubo diferencia estadística y es honesto reportarla. También lo es decir que el efecto fue pequeño, duró 4 semanas, el desenlace es un cuestionario subjetivo y la fórmula incluía glicina, por lo que el ensayo no aísla el efecto del magnesio. Las intervenciones conductuales tienen su propio cuerpo de evidencia: las repasamos en técnicas de relajación respaldadas por ciencia.
Contexto mexicano: la premisa que casi nadie verifica
El argumento comercial supone un déficit generalizado. En México ese supuesto se puede contrastar: un análisis de la ENSANUT 2012, con 1,573 adultos de 20 a 65 años y dos recordatorios de 24 horas, estimó una prevalencia de ingesta inadecuada —por debajo del requerimiento promedio estimado— de 16% para magnesio, frente a 94% para vitamina E, 56% para vitamina A y 29% para vitamina C [9].
Dieciséis por ciento no es cero, pero tampoco es la mayoría. Son datos de 2012 con ingesta estimada por recordatorio dietético, sujetos al sesgo del autorreporte, que nada dicen del estado de una persona concreta. Cerrar el círculo con un análisis de laboratorio tampoco ayuda: la literatura de referencia señala que la concentración de magnesio en suero no se correlaciona con las reservas tisulares y predice mal el contenido intracelular y corporal total [5]. En la dieta mexicana el magnesio viene de alimentos cotidianos: maíz nixtamalizado, frijol, semillas, nueces y verduras de hoja verde. Cómo se cruza con otros suplementos lo vemos en creatina y magnesio.
Puntos clave
- Mecanismo sólido: el magnesio favorece la recaptura de calcio en el retículo sarcoplásmico, bloquea canales de calcio e inhibe la liberación de acetilcolina en la unión neuromuscular [1] [6].
- El bloqueo del receptor NMDA por magnesio es dependiente del voltaje, demostrado en neuronas de ratón desde 1984 [2]; la potenciación de las corrientes de GABA-A es bifásica y se midió en receptores recombinantes expresados en ovocitos de rana —en cortes de cerebro de rata lo que se midió fue unión de [35S]TBPS, no corrientes—, nunca en personas [3].
- En calambres en adultos mayores, Cochrane 2020 no detectó diferencia frente a placebo, con certeza moderada a alta; para calambres del ejercicio no hay ensayos [4].
- En la ENSANUT 2012, 16% de los adultos mexicanos analizados tenía ingesta de magnesio bajo el requerimiento promedio estimado [9].
- El magnesio no cura ni previene ninguna enfermedad, y la evidencia del mineral no es evidencia de ningún producto.
Fuentes
- Allen MJ, Sharma S. (2023). Magnesium. StatPearls. StatPearls Publishing. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK519036/
- Nowak L, et al. (1984). Magnesium gates glutamate-activated channels in mouse central neurones. Nature, 307(5950):462-465. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/6320006/
- Möykkynen T, et al. (2001). Magnesium potentiation of the function of native and recombinant GABA(A) receptors. Neuroreport, 12(10):2175-2179. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/11447329/
- Garrison SR, et al. (2020). Magnesium for skeletal muscle cramps. Cochrane Database of Systematic Reviews, 9:CD009402. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32956536/
- Jahnen-Dechent W, Ketteler M. (2012). Magnesium basics. Clinical Kidney Journal, 5(Suppl 1):i3-i14. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4455825/
- Gröber U, et al. (2015). Magnesium in Prevention and Therapy. Nutrients, 7(9):8199-8226. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4586582/
- Liguori S, et al. (2024). Role of Magnesium in Skeletal Muscle Health and Neuromuscular Diseases: A Scoping Review. International Journal of Molecular Sciences, 25(20):11220. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC11508242/
- Schuster J, et al. (2025). Magnesium Bisglycinate Supplementation in Healthy Adults Reporting Poor Sleep: A Randomized, Placebo-Controlled Trial. Nature and Science of Sleep, 17:2027-2040. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12412596/
- Castellanos-Gutiérrez A, et al. (2018). Higher dietary magnesium intake is associated with lower body mass index, waist circumference and serum glucose in Mexican adults. Nutrition Journal, 17:114. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6282375/
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