Metales pesados en suplementos: cómo se miden

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Cuando se habla de metales pesados en suplementos se habla, casi siempre, de cuatro elementos: plomo, cadmio, arsénico y mercurio. Que un análisis los reporte o no depende de tres decisiones técnicas que rara vez aparecen en la nota periodística: qué técnica se usó, cuál era su límite de detección y contra qué referencia se comparó el resultado. Aquí explicamos ese método y sus límites con números de trabajos revisados por pares —incluido uno con muestreo mexicano— y sin extrapolar de una muestra a todo el mercado.

Qué se mide exactamente

«Metales pesados» no es una categoría química rigurosa: en control de calidad funciona como taquigrafía de «impurezas elementales tóxicas», y el interés se concentra en plomo (Pb), cadmio (Cd), arsénico (As) —en rigor un metaloide— y mercurio (Hg). El plomo encabeza la lista porque la Organización Mundial de la Salud sostiene que no se conoce un nivel de exposición al plomo que carezca de efectos nocivos [7]. Del arsénico, la misma fuente distingue los compuestos inorgánicos, altamente tóxicos, de los orgánicos como los de productos marinos, menos dañinos [8]: importa porque los análisis comerciales suelen reportar arsénico total, sin separar ambas formas.

Cómo se mide: digestión, técnica y límite de detección

El esqueleto del procedimiento no cambia: la muestra se digiere en ácido nítrico —habitualmente con asistencia de microondas— hasta destruir la matriz orgánica y la solución se lee en un espectrómetro. Lo que cambia mucho es el espectrómetro: la absorción atómica con horno de grafito (GFAAS) mide elemento por elemento; el ICP-OES, con detección óptica, es multielemental y rápido pero el menos sensible; el ICP-MS, con espectrometría de masas, es hoy la referencia para impurezas elementales.

Un trabajo metodológico de 2019 desarrolló una digestión por microondas con ácido nítrico diluido y lectura por ICP-MS para arsénico, cadmio, mercurio y plomo en suplementos deportivos, siguiendo criterios de la Farmacopea de Estados Unidos: obtuvo recuperaciones de 82% a 125% según la calibración y precisión menor a 10% de desviación estándar relativa [6]. Lo útil ahí no es el número, sino el criterio: un método se juzga por su recuperación y su precisión declaradas, no por la marca del equipo.

Y aquí está lo que casi ninguna cobertura explica: «no detectado» no significa «cero». Todo método tiene un piso —el límite de detección o LOD— y por debajo de él el instrumento no puede afirmar nada. Un estudio transversal analizó por ICP-OES 200 suplementos herbolarios comprados en farmacias y tiendas de nutrición de Dubái, con LOD de 5 µg/g para plomo, 10 µg/g para cadmio y arsénico y 20 µg/g para mercurio; con esos pisos, el 94.5% de las muestras quedó bajo el LOD para plomo y el 100% para cadmio [2]. Los propios autores advierten que esa alta proporción de mediciones bajo el LOD vuelve sus resultados estimaciones con incertidumbre asociada. Con un LOD de 10 µg/g, un producto con 2 µg/g de cadmio se reporta como «no detectado».

Qué encontró el estudio con muestreo mexicano

En 2021 se publicó una evaluación de riesgo sobre 26 productos con Ginkgo biloba comprados en la Zona Metropolitana del Valle de México —10 medicamentos herbolarios, 13 suplementos alimenticios y 3 remedios herbolarios tradicionales—, cuantificados por absorción atómica con horno de grafito, no por ICP-MS [1]. En sus términos: «All of the products were contaminated with Pb, 54% of them with As, and 81% with Cd»; es decir, plomo en el 100% de los productos, arsénico en el 54% y cadmio en el 81%. Las ingestas diarias estimadas fueron de 0.049 a 20.467 µg/día para plomo, de 0.045 a 18.624 µg/día para arsénico y de 0.0008 a 0.334 µg/día para cadmio. Cuatro de los 26 productos rebasaron el límite de ingesta diaria de plomo —un suplemento alimenticio y los tres remedios herbolarios tradicionales, es decir el 100% de esa categoría— y uno de esos mismos remedios rebasó además el de arsénico; ninguno rebasó el de cadmio. El umbral aplicado cambia según la referencia que se elija —6 µg/día de plomo para la asociación gremial estadounidense, 10 para el programa canadiense y 15 para la norma californiana— y ese conteo de cuatro corresponde al criterio más estricto, que es con el que cuentan los propios autores. Los medicamentos herbolarios fueron sistemáticamente los menos contaminados.

Ese artículo contiene dos frases que apuntan en direcciones distintas y conviene leer las dos. El resumen concluye: «Our results suggest that products containing G. biloba for sale in Mexico are not a health risk». Las conclusiones dicen: «The daily intake of Pb and As via some herbal products exceeded the established limits». No se contradicen si se lee la explicación de los propios autores: el cociente y el índice de peligro se calcularon solo para arsénico, cadmio y manganeso, porque la agencia ambiental estadounidense no tiene dosis de referencia para plomo ni cobre. La conclusión tranquilizadora descansa sobre un índice que dejó al plomo fuera.

Alcance: 26 productos, un ingrediente botánico, una zona metropolitana, un momento. Los autores señalan que no analizaron otros metales tóxicos y que habría sido deseable muestrear otras regiones. No es evidencia sobre creatina, hongos, extractos estandarizados ni ninguna marca.

Por qué dos estudios del mismo tema dan cifras opuestas

Es tentador comparar «94.5% por debajo del límite de detección» con «81.5% con plomo detectado» y concluir que alguien miente. No: miden poblaciones de productos distintas. Dubái muestreó el mercado general y concluye que, con pocas excepciones, usados según las instrucciones del proveedor, la ingesta diaria promedio queda muy por debajo de las ingestas diarias tolerables recomendadas [2]. Y esas «pocas excepciones» del propio estudio son didácticas: pese a ese 100% de muestras bajo el límite de detección para cadmio, al imputar el LOD la ingesta diaria estimada de cadmio rebasó o rozó la tolerable en tres productos, y en uno llegó a 9.17 µg/día frente a una ingesta diaria tolerable de 6.00 µg/día. El piso del método se convirtió en el resultado: el mismo dato que se lee como tranquilizador («100% no detectado») es el que empuja la estimación por encima del límite.

Un trabajo de 2026 analizó, en cambio, 386 productos de medicina complementaria y alternativa aportados por 91 pacientes de un centro terciario del sur de India entre mayo de 2021 y diciembre de 2023: de los 335 en los que alcanzó la muestra para medir metales por ICP-AES se detectó plomo en 81.5%, mercurio en 64.2% y arsénico en 63.6%; el cadmio sólo pudo analizarse en 234 productos y se detectó en 66.2% de ellos. Rebasaron los límites de la OMS 114 productos por mercurio (34%, >1 ppm), 69 por arsénico (20.6%, >3 ppm) y 48 por plomo (14.3%, >10 ppm) sobre esos 335, y 58 por cadmio (24.8%, >0.3 ppm) sobre los 234 [3]. Los propios autores advierten que cada porcentaje se calcula sobre los productos analizados para ese metal y no sobre los 386: el denominador es parte del resultado. Sus autores declaran el sesgo: diseño retrospectivo unicéntrico, selección hacia casos graves, sin controles pareados. Esa muestra no describe el anaquel, sino productos asociados a casos clínicos, muchos sin etiqueta ni trazabilidad.

El tercer patrón está en los polvos de proteína, eje del ciclo noticioso reciente. Una evaluación de riesgo de 2020 reanalizó datos publicados de 15 productos evaluados por Consumer Reports y 133 del Clean Label Project y concluyó textualmente que «heavy metal exposure via protein powder supplement ingestion does not pose an increased non-carcinogenic risk to human health» [4]. Sus limitaciones son explícitas y pesan: no hicieron análisis propios ni verificación independiente de los datos de origen, asumieron tamaños de porción para el conjunto cegado y no evaluaron la exposición del resto de la dieta; además, los tres autores estaban adscritos a la consultora Cardno ChemRisk y declararon no tener conflictos de interés. Regla práctica: antes de creerle a un porcentaje, pregunta de dónde salieron las muestras.

Contra qué se compara: ppm en el polvo o microgramos al día

Hay dos familias de límites, y confundirlas produce titulares.

Tipo de límite Unidad Ejemplos usados en la literatura citada
Por concentración en el producto ppm (mg/kg) Referencias de la OMS para material herbolario aplicadas en el estudio de India: plomo 10, arsénico 3, mercurio 1, cadmio 0.3
Por ingesta diaria µg/día American Herbal Products Association: plomo 6, arsénico 10, cadmio 4.1. Programa canadiense de productos de salud naturales: plomo 10, arsénico 10, cadmio 6.0

Un mismo lote puede pasar un criterio y fallar el otro: un límite por concentración no dice nada si la porción diaria es de 10 gramos en vez de 1. Y ninguno de estos valores es «el límite mexicano»: son referencias gremiales y extranjeras que los investigadores usan a falta de otra.

Qué exige la regulación mexicana

La página oficial de trámites de suplementos alimenticios de COFEPRIS establece que «Los suplementos alimenticios no requieren contar con registro sanitario»; en su lugar, los fabricantes o responsables de su comercialización deben presentar un aviso de funcionamiento 30 días antes de iniciar operaciones [9]. La documentación que esa misma página exige tener disponible a la empresa se limita a seis puntos —nombre de cada ingrediente, nombre científico en el caso de plantas, monografía de las sustancias no comunes, fórmula cuali-cuantitativa, modo de empleo y muestra de la etiqueta—, y no incluye análisis de metales ni certificados por lote. Los certificados de análisis aparecen en un solo lugar de la página, el trámite de importación: en la columna de «Suplementos con certificado de libre venta» se piden «Certificados de análisis microbiológicos y fisicoquímicos por producto y por lote», y se añade que «Cualquier producto que se ingresa al país por primera vez es objeto de muestreo y liberación por parte de la autoridad; en las siguientes importaciones el muestreo se realiza aleatoriamente».

Es lo que la fuente dice, sin conclusiones que ella no hace explícitas: esa página no publica una tabla de límites máximos de plomo, cadmio, arsénico o mercurio para suplementos alimenticios, y tampoco impone análisis por lote a lo que se fabrica en México. Cómo se aplica este marco a un ingrediente concreto lo desarrollamos en la guía de regulación de ashwagandha ante COFEPRIS.

Qué se le puede pedir a una marca

Todo lo anterior se traduce en seis preguntas que un certificado de análisis útil debe poder responder:

  1. ¿Corresponde al lote que tengo en la mano? Un análisis genérico «del producto» no describe tu lote.
  2. ¿Qué laboratorio lo emitió y es independiente del fabricante? Una revisión de 2022 sobre plomo en productos minerales y multivitamínicos hace ese señalamiento: sin análisis independientes de terceros es difícil distinguir los productos problemáticos [5].
  3. ¿Qué técnica y qué límite de detección se usó por elemento? Sin el LOD, un «no detectado» está incompleto.
  4. ¿En qué unidades está el resultado? No es lo mismo ppm en el polvo que microgramos por porción.
  5. ¿Contra qué referencia se comparó? Debe estar nombrada, no implícita.
  6. ¿Cuándo se hizo respecto a la fabricación del lote? Un certificado de hace tres años describe otro lote.

Lo que no prueba nada: un sello sin número de lote, la frase «libre de metales pesados» sin declarar el límite de detección, y un certificado que diga «cumple» sin publicar números. Esa misma revisión recuerda que materias primas como la dolomita, la harina de hueso y los carbonatos naturales mostraron históricamente más plomo que las formas refinadas —brecha que se estrechó desde el año 2000— y que aun así persisten diferencias grandes entre productos [5]. El ejercicio aplicado a productos concretos está en nuestro análisis químico comparativo de creatinas y en la guía para comparar marcas de ashwagandha.

Lo que esta evidencia todavía no permite afirmar

  • No hay un estudio representativo del mercado mexicano. Lo disponible son 26 productos de un solo ingrediente en una zona metropolitana [1]; afirmar algo general sobre «los suplementos en México» excede esos datos.
  • Arsénico total no equivale a arsénico tóxico. La OMS separa las formas inorgánicas de las orgánicas por su toxicidad [8] y los estudios citados no hicieron especiación.
  • Ninguno mide desenlaces en personas. Miden contenido en producto y estiman ingestas; el de India es la excepción parcial y sus autores señalan que el diseño no permite atribuir causalidad [3].
  • No se puede generalizar entre categorías. Que los tres remedios tradicionales de ese estudio rebasaran el límite de plomo no informa sobre un extracto estandarizado, un hongo o una creatina distintos.
  • La fuerza de la evidencia es limitada. Son estudios transversales, series clínicas y revisiones narrativas: describen muestras concretas, no el mercado.

Si llegaste buscando ashwagandha, aquí está la ficha del producto de Kóre. Aplica las seis preguntas de arriba antes de comprarle a cualquier marca, incluidos nosotros: la evidencia sobre un ingrediente nunca es evidencia sobre un frasco.

Fuentes

  1. Rojas P, Ruiz-Sánchez E, Ríos C, Ruiz-Chow Á, Reséndiz-Albor AA (2021). A Health Risk Assessment of Lead and Other Metals in Pharmaceutical Herbal Products and Dietary Supplements Containing Ginkgo biloba in the Mexico City Metropolitan Area. International Journal of Environmental Research and Public Health. https://doi.org/10.3390/ijerph18168285
  2. Abdulla NM, Adam B, Blair I, Oulhaj A (2019). Heavy metal content of herbal health supplement products in Dubai - UAE: a cross-sectional study. BMC Complementary and Alternative Medicine. https://doi.org/10.1186/s12906-019-2693-3
  3. Philips CA, Oommen TT, Theruvath AH, et al. (2026). Analysis of 386 alternative medicinal products implicated in liver injury reveal clinically relevant associations with potentially hepatotoxic botanicals, pharmaceutical adulteration, heavy metal contamination, and undisclosed animal content. Frontiers in Gastroenterology. https://doi.org/10.3389/fgstr.2026.1784785
  4. Bandara SB, Towle KM, Monnot AD (2020). A human health risk assessment of heavy metal ingestion among consumers of protein powder supplements. Toxicology Reports. https://doi.org/10.1016/j.toxrep.2020.08.001
  5. White CM (2022). Lead in Mineral or Multivitamin-Multimineral Products. Annals of Pharmacotherapy. https://doi.org/10.1177/10600280211023328
  6. Pinheiro FC, Babos DV, Barros AI, Pereira-Filho ER, Nóbrega JA (2019). Microwave-assisted digestion using dilute nitric acid solution and investigation of calibration strategies for determination of As, Cd, Hg and Pb in dietary supplements using ICP-MS. Journal of Pharmaceutical and Biomedical Analysis. https://doi.org/10.1016/j.jpba.2019.06.018
  7. Organización Mundial de la Salud (2026). Lead poisoning. Fact sheet. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/lead-poisoning-and-health
  8. Organización Mundial de la Salud (2022). Arsenic. Fact sheet. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/arsenic
  9. Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (2016). Trámites de suplementos alimenticios. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios

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Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoría médica, diagnóstico ni prescripción de tratamiento. Los suplementos alimenticios complementan la alimentación, no son medicamentos y no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.

Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen de suplementación, especialmente si estás embarazada, en período de lactancia, tomas medicamentos o padeces alguna condición médica. Los resultados individuales pueden variar.

Las referencias científicas citadas respaldan el carácter informativo de este artículo y no implican que los productos de Kóre Labs repliquen las condiciones exactas de los estudios referenciados.