Creatina y caída del cabello: qué dice el ensayo de 2025

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Respuesta corta: la evidencia disponible hoy no encuentra que la creatina monohidratada provoque caída del cabello. La idea nació de un solo estudio de 2009 que midió una hormona en sangre —nunca el pelo— en 20 jugadores de rugby universitarios [2], y ese resultado no se ha replicado [3]. En 2025 se publicó el primer ensayo aleatorizado que sí observó el folículo: 12 semanas, 38 hombres que terminaron el protocolo, y ninguna diferencia entre creatina y placebo ni en hormonas ni en desenlaces capilares [1]. Es la mejor evidencia que existe y aun así es un solo ensayo pequeño y corto: "no se detectó diferencia" no es lo mismo que "está demostrado que nunca pasa nada".

De dónde salió la idea: 20 jugadores de rugby, en 2009

Todo el mito descansa sobre un trabajo sudafricano publicado en Clinical Journal of Sport Medicine: "Three weeks of creatine monohydrate supplementation affects dihydrotestosterone to testosterone ratio in college-aged rugby players" [2]. Fue un diseño cruzado, doble ciego y controlado con placebo, con 20 jugadores de rugby en edad universitaria, lavado de seis semanas y realizado en plena temporada competitiva.

El esquema que probaron fue agresivo: siete días de carga con 25 g diarios de creatina más glucosa, seguidos de 14 días de mantenimiento con 5 g de creatina; el grupo placebo recibió sólo glucosa. Los resultados conviene decirlos tal cual: la testosterona sérica no cambió, pero la dihidrotestosterona (DHT) subió 56 % tras los siete días de carga y seguía 40 % por encima del basal tras las dos semanas de mantenimiento (P < 0.001). La razón DHT:testosterona aumentó 36 % y permaneció 22 % elevada (P < 0.01). Los autores concluyeron que la creatina podría actuar, en parte, mediante una mayor tasa de conversión de testosterona a DHT, y pidieron más investigación.

Ese hallazgo es real y estadísticamente significativo; ocultarlo sería deshonesto. Pero hay un detalle que casi ningún artículo de la primera página de Google menciona: el estudio de 2009 no midió el cabello. Ni densidad, ni grosor, ni conteo folicular. Midió dos hormonas en sangre, en 20 deportistas, durante 21 días.

Por qué la DHT entró en la conversación

La DHT no aparece por casualidad. En la alopecia androgenética —el patrón de calvicie más frecuente— las zonas afectadas del cuero cabelludo muestran mayor producción de DHT, niveles más altos de 5-alfa-reductasa y una mayor abundancia de receptores androgénicos [4]. La activación del receptor androgénico acorta la fase anágena (la de crecimiento) y desencadena la miniaturización progresiva del folículo, que se vuelve cada vez más fino y corto.

También es un fenómeno fuertemente hereditario: esa misma referencia lo describe como poligénico, con penetrancia variable, y señala un riesgo relativo de 5 a 6 veces mayor en hijos de padres con calvicie. Se estima que afecta a cerca del 50 % de los hombres, con cifras cercanas al 50 % hacia los 50 años y al 80 % hacia los 70 en varones caucásicos.

Ahí está la trampa lógica del mito. La cadena que habría que demostrar tiene tres eslabones: creatina → más DHT circulante → miniaturización del folículo → cabello que se cae. El estudio de 2009 sólo tocó el primero, y en una muestra pequeña. Un cambio hormonal en sangre es un marcador intermedio, no un desenlace clínico.

Qué encontró la literatura posterior (y qué no midió)

La revisión de referencia de la International Society of Sports Nutrition, publicada en 2021, hizo el recuento [3]: otros 12 estudios han investigado el efecto de la creatina sobre la testosterona. Dos reportaron aumentos pequeños y fisiológicamente irrelevantes de testosterona total tras seis y siete días de suplementación; los diez restantes no encontraron ningún cambio. En cinco de ellos también se midió testosterona libre y tampoco hubo incrementos. Los autores subrayan de forma explícita que el resultado de van der Merwe et al. no ha sido replicado, y concluyen que el cuerpo de evidencia disponible no indica que la creatina aumente la testosterona total, la testosterona libre o la DHT, ni que cause caída del cabello o calvicie.

Conviene ser preciso aquí, porque muchos resúmenes en español exageran este punto. Esos 12 estudios midieron sobre todo testosterona, no DHT. Es decir: durante más de una década el hallazgo de 2009 no fue refutado por un estudio que midiera exactamente lo mismo, simplemente no volvió a aparecer en una literatura que en su mayoría miraba otra hormona. Y ninguno evaluó el folículo. Lo dice el propio ensayo de 2025 en su introducción: hasta ese momento no existía evidencia directa sobre la relación entre la suplementación con creatina y la salud del folículo piloso [1].

Es una situación curiosa: la creatina monohidratada es uno de los suplementos deportivos con más literatura de seguridad acumulada —el posicionamiento de la ISSN de 2017 revisó esquemas de hasta 30 g diarios durante cinco años en individuos sanos y los describe como seguros y bien tolerados [5]—, pero ese expediente se construyó midiendo marcadores clínicos de seguridad, composición corporal y rendimiento. Nadie había fotografiado el cuero cabelludo.

El ensayo de 2025: la primera vez que alguien miró el folículo

En 2025, Journal of the International Society of Sports Nutrition publicó "Does creatine cause hair loss? A 12-week randomized controlled trial" [1]. Se reclutaron 45 hombres de 18 a 40 años (media de 26.7 ± 5.6) con al menos un año de entrenamiento de fuerza estructurado, asignados de forma aleatoria y doble ciego a creatina monohidratada (5 g diarios) o placebo de maltodextrina durante 12 semanas, manteniendo dieta y entrenamiento habituales. Completaron 38 participantes, 19 por grupo, sin diferencias basales. El trabajo se realizó en Irán, con un centro de investigación dermatológica.

Lo relevante es qué midieron. En sangre: testosterona total, testosterona libre y DHT. En el cabello: prueba de tricograma y sistema de imagen FotoFinder, del que se derivaron densidad capilar, conteo de unidades foliculares y grosor capilar acumulado.

El resultado principal es un resultado nulo, y así hay que leerlo: no hubo interacción grupo × tiempo en ninguna variable hormonal ni capilar (p > 0.05). Hubo cambios a lo largo del tiempo, pero en ambos grupos por igual: la testosterona total subió (creatina Δ124 ± 149 ng/dL; placebo Δ216 ± 203 ng/dL) y la testosterona libre bajó (creatina Δ−9.0 ± 8.7 pg/mL; placebo Δ−9 ± 6.4 pg/mL). Nótese que el ascenso fue mayor en el grupo placebo: esos movimientos fueron independientes de la suplementación. Tampoco hubo diferencias significativas entre grupos en DHT, en la razón DHT:testosterona ni en los parámetros de crecimiento capilar. Los autores lo presentan como el primer estudio que evalúa directamente la salud del folículo tras suplementación con creatina y lo describen como evidencia sólida en contra de la creencia popular.

Dos apuntes de transparencia. El artículo declara no haber recibido financiamiento externo, pero varios de sus autores declaran vínculos con la industria de suplementos: uno reporta apoyo de fabricantes de creatina, otro es director ejecutivo de la sociedad que publica la revista y un tercero declara apoyo a la investigación y una firma de consultoría. Eso no invalida un ensayo aleatorizado y doble ciego, pero forma parte del expediente. El segundo apunte pesa más: con 19 personas por grupo, la potencia para detectar diferencias pequeñas es limitada. La lectura correcta es "no se detectó diferencia", no "la diferencia es cero".

Lo que este ensayo no puede responder

Los propios autores enumeran las limitaciones, y son las que definen el borde honesto de esta respuesta [1]:

  • Sólo hombres. Se eligió población masculina porque la DHT se ha vinculado al patrón de calvicie masculina; hará falta investigación en mujeres.
  • Sólo 12 semanas. Los autores reconocen que un estudio más largo y con cantidades mayores podría alterar los andrógenos y el cabello. La alopecia androgenética se desarrolla a lo largo de años, no de tres meses.
  • Sólo andrógenos en plasma. No se midieron niveles de andrógenos directamente en el cabello, algo que sugieren para trabajos futuros.
  • No se registró el antecedente familiar de calvicie. Es una omisión que los propios autores señalan, y pesa: quien ya tiene predisposición genética en curso es exactamente la persona que más quisiera una respuesta.

Hay un límite adicional por comparación directa: el ensayo de 2025 evaluó 5 g diarios y el estudio de 2009 usó una carga de 25 g diarios durante una semana. No son la misma exposición, así que el trabajo reciente no es, en sentido estricto, una réplica del anterior.

Contexto mexicano: qué puede y qué no puede decirte una marca

En México, los suplementos alimenticios se gestionan ante la COFEPRIS mediante aviso de funcionamiento y no requieren registro sanitario [6]. Su publicidad está acotada: sólo puede referirse a incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir alguno de sus componentes, y debe incorporar la leyenda "Este producto no es un medicamento" —la obligación recae sobre el mensaje publicitario, no sobre el envase—. No se les pueden atribuir propiedades que no puedan comprobarse ni presentarse como útiles frente a padecimientos.

La consecuencia práctica es simple: si una marca usa "nuestra creatina no afecta tu cabello" como argumento de venta, está trasladando evidencia de un ingrediente estudiado en la literatura a un producto que nunca se estudió. Todo lo citado aquí es sobre creatina monohidratada como molécula, en poblaciones e instrumentos concretos, y no sobre ninguna marca, incluida la nuestra.

Puntos clave

  • El origen del mito es un estudio de 2009, con 20 jugadores de rugby, que midió DHT en sangre y nunca miró el cabello.
  • Ese aumento de DHT (56 % tras la carga) fue real y significativo, pero no se ha replicado.
  • Los 12 estudios recopilados por la ISSN midieron sobre todo testosterona: dos aumentos pequeños y diez sin cambios; de los cinco que además midieron testosterona libre, ninguno halló aumentos.
  • El ensayo de 2025 es el primero que evaluó el folículo (tricograma y FotoFinder) y no halló diferencias frente a placebo en 12 semanas.
  • Un resultado nulo con 19 personas por grupo no es una garantía: falta evidencia en mujeres, en plazos largos y con antecedente familiar de calvicie.

Para el panorama general de la molécula, revisamos su mecanismo y su evidencia clínica en creatina monohidratada bajo la lupa, y las demás creencias que circulan sobre ella en mitos y realidades de sus efectos secundarios y en hombres que toman creatina.

Si ya decidiste incorporar creatina monohidratada a tu rutina, puedes ver la creatina monohidratada de Kóre. Ese enlace es comercial y no forma parte del análisis de evidencia de arriba.

Fuentes

  1. Lak M, Forbes SC, Ashtary-Larky D, et al. (2025). Does creatine cause hair loss? A 12-week randomized controlled trial. Journal of the International Society of Sports Nutrition. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12020143/
  2. van der Merwe J, Brooks NE, Myburgh KH. (2009). Three weeks of creatine monohydrate supplementation affects dihydrotestosterone to testosterone ratio in college-aged rugby players. Clinical Journal of Sport Medicine. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/19741313/
  3. Antonio J, Candow DG, Forbes SC, et al. (2021). Common questions and misconceptions about creatine supplementation: what does the scientific evidence really show? Journal of the International Society of Sports Nutrition. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7871530/
  4. Ho CH, Sood T, Zito PM. (2024). Androgenetic Alopecia. StatPearls. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK430924/
  5. Kreider RB, Kalman DS, Antonio J, et al. (2017). International Society of Sports Nutrition position stand: safety and efficacy of creatine supplementation in exercise, sport, and medicine. Journal of the International Society of Sports Nutrition. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5469049/
  6. COFEPRIS. Trámites de suplementos alimenticios. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios

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Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoría médica, diagnóstico ni prescripción de tratamiento. Los suplementos alimenticios complementan la alimentación, no son medicamentos y no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.

Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen de suplementación, especialmente si estás embarazada, en período de lactancia, tomas medicamentos o padeces alguna condición médica. Los resultados individuales pueden variar.

Las referencias científicas citadas respaldan el carácter informativo de este artículo y no implican que los productos de Kóre Labs repliquen las condiciones exactas de los estudios referenciados.