Rosavinas y salidrósido: qué significan en la etiqueta

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Las rosavinas y el salidrósido son las dos moléculas marcadoras que se usan para identificar y cuantificar la raíz y el rizoma de Rhodiola rosea. «Rosavinas» es el nombre colectivo de tres glucósidos fenilpropanoides —rosavina, rosarina y rosina— y, junto con el salidrósido, están recomendadas como biomarcadores clave para verificar la calidad de los extractos de esta planta [1]. La distinción importa: las rosavinas son específicas de R. rosea y R. sachalinensis, mientras que el salidrósido es común a todas las especies de Rhodiola [2]. Por eso el «3% de rosavinas y 1% de salidrósido» de las etiquetas es un dato de identidad botánica y caracterización química, no una medida de que el producto haga algo. Y cuando alguien lo midió en productos reales, lo declarado y lo medido no siempre coincidieron [1].

Qué son exactamente esas dos palabras

En Rhodiola rosea se han identificado alrededor de 140 compuestos, entre ellos glucósidos, fenoles, flavonoides y monoterpenos [1]. De todo ese conjunto, el control de calidad se quedó con dos:

  • Rosavinas. Nombre colectivo de rosavina, rosarina y rosina, tres glucósidos fenilpropanoides [1]. Como no aparecen en el resto del género, sirven de marcador de identidad: el análisis europeo de autenticidad las describe como los marcadores de referencia clave para distinguir R. rosea de las especies emparentadas [3].
  • Salidrósido. Un feniletanoide, de la misma familia química que el tirosol [2]. Confirma que hay Rhodiola, pero no cuál: está en todas las especies del género [2].

Ese detalle explica un problema concreto del mercado. Sustituir o rebajar la materia prima con otra especie —Rhodiola crenulata es el adulterante señalado en ambos análisis— baja las rosavinas sin bajar necesariamente el salidrósido [1][3]. Un producto puede así conservar un marcador y perder el que identifica a la especie.

Tampoco son constantes de la planta: varían entre partes del vegetal y entre ejemplares macho y hembra, y la altitud, el suelo y el clima influyen de forma significativa en la composición fitoquímica, lo que —en palabras de los autores— complica todavía más la estandarización [1]. Es el mismo problema de cualquier botánico concentrado, como vimos en extracción y componentes activos de los adaptógenos.

De dónde sale la referencia de 3% y 1%

De una convención de la industria, no de una norma. La revisión de Dimpfel y colaboradores lo dice sin rodeos: «Las preparaciones de Rhodiola suelen estandarizarse para salidrósido (1%) y rosavina (3%)» (traducción del original en inglés) [2]. Nota fina que casi ninguna etiqueta aclara: esa frase habla de rosavina, la molécula individual; muchos productos usan el 3% para el total de rosavinas, que suma tres compuestos. No es la misma cifra.

La referencia pública estadounidense es más baja y se aplica a otra cosa: el compendio de medicamentos herbales de la USP indica límites inferiores de 0.08% de salidrósido y 0.3% de rosavinas en raíz y rizoma secos de R. rosea [1]. Es un piso de identidad para la materia prima, no la especificación de un extracto concentrado, y por eso convive sin contradicción con etiquetas que anuncian diez veces más. La lógica de nombrar un extracto por su porcentaje de marcador es la misma que ya cubrimos en extractos estandarizados de ashwagandha. Como referencia, el extracto SHR-5 —incluido en ese estudio como control por ser un producto registrado— midió 3.10% de rosavina y 2.14% de salidrósido [2].

Qué encontró un análisis independiente al medir productos reales

En enero de 2026, un equipo de la Universidad de California en Irvine publicó el primer análisis de calidad de suplementos de R. rosea del mercado estadounidense: diez productos comprados en Amazon en 2024 —siete cápsulas y tres tinturas—, medidos por cromatografía líquida de ultra alto desempeño con estándares externos [1]. El dato agregado que circuló: rosavinas de 0.01% a 3.08% y salidrósido de 0.07% a 2.91%, con «desviaciones sustanciales respecto de las cantidades de biomarcador anunciadas» (traducción del resumen) [1]. El rango, sin embargo, esconde lo interesante, que está producto por producto [1]:

Producto Rosavinas medidas (declarado) Salidrósido medido (declarado)
Cápsula 1 1.590% (sin declarar) 0.661% (sin declarar)
Cápsula 2 1.510% (3.0%) 1.000% (1.0%)
Cápsula 3 0.191% (1.0%) 0.217% (1.0%)
Cápsula 4 2.850% (3.0%) 2.070% (1.0%)
Cápsula 5 3.080% (3.0%) 2.570% (1.0%)
Cápsula 6 0.011% (sin declarar) 0.104% (sin declarar)
Cápsula 7 0.191% (0.25%) 2.910% (3.0%)

Leído con cuidado, el cuadro tiene tantos aciertos como fallos, y ambos cuentan. De las tres cápsulas rotuladas al 3% de rosavinas, dos quedaron cerca del objetivo y una se quedó aproximadamente a la mitad; de las cuatro que declaraban 1% de salidrósido, tres igualaron o superaron la cifra y una la falló por casi cinco veces; y la única tintura que declaraba concentraciones objetivo coincidió de cerca con lo medido [1]. La peor discrepancia fue la cápsula rotulada al 1% de rosavinas que midió 0.191%, y una cápsula sin declaración alguna contenía 0.011%, lo que según los autores sugiere un contenido de extracto de R. rosea inesperadamente bajo [1].

El caso más raro fue la cápsula 7: declaraba 3% de salidrósido y midió 2.910% —la etiqueta era exacta—, pero sus rosavinas apenas llegaron a 0.191%, unas quince veces menos. Los autores no lo resuelven con una prueba de origen molecular; describen el patrón como algo que «sugiere adulteración, mezcla con otras especies de Rhodiola o manipulación de vías biosintéticas en suspensiones de cultivo celular de Rhodiola» (traducción), y en el resumen lo formulan como la adición probable y no declarada de salidrósido sintético [1]. Conviene leerlo como lo que es: una inferencia a partir de la proporción entre marcadores, no una determinación analítica del origen de la molécula.

No es un hallazgo aislado. Diez años antes, un grupo de la UCL School of Pharmacy analizó alrededor de 40 productos comerciales europeos —polvos granulados y extractos— con cromatografía en capa fina de alto desempeño, espectrometría de masas y resonancia magnética nuclear de protón: aproximadamente una quinta parte de los que decían ser R. rosea no contenía rosavina, algunos tampoco salidrósido, y cerca del 80% de los restantes tenía menos rosavina que los productos registrados y parecía adulterado con otras especies de Rhodiola [3].

Por qué un porcentaje alto no equivale a un efecto

Aquí el artículo tiene que frenar. Que un extracto declare y cumpla 3% de rosavinas dice que el material está bien caracterizado; no dice que funcione mejor. La evidencia sobre ese salto es limitada y en parte apunta en contra.

Dimpfel y colaboradores probaron siete extractos comerciales y las dos moléculas puras en un modelo sináptico de memoria —potenciación a largo plazo en rebanadas de hipocampo de rata, in vitro, sin ninguna persona involucrada— [2]. El extracto con más marcadores (3.67% de rosavina y 3.08% de salidrósido) fue activo a las concentraciones más bajas, pero la correlación no se sostuvo en el resto: SHR-5, con 3.10% y 2.14%, necesitó concentraciones más altas, y los autores lo atribuyen a compuestos del propio extracto que presumiblemente reducen su actividad por interacciones antagónicas [2]. Su conclusión es explícita: «El contenido estandarizado de marcadores activos es necesario para el control de calidad de las preparaciones herbales que contienen extractos de R. rosea, pero insuficiente para evaluar su eficacia potencial» (traducción) [2].

Los autores del análisis estadounidense llegan a la misma incomodidad por otro camino: en sus propios ensayos de longevidad en Drosophila melanogaster, extractos con concentraciones más bajas de rosavinas produjeron efectos de extensión de vida comparables a los de un extracto con concentración más alta, y su cierre dice que «el impacto de esta variabilidad sobre la eficacia del producto sigue sin estar claro» (traducción) [1]. Ni una mosca ni una rebanada de hipocampo de rata son una persona, y el mismo artículo recuerda que los extractos totales suelen desempeñarse mejor que los marcadores aislados [1].

Sobre las personas, la ficha del centro nacional estadounidense de salud complementaria e integrativa es tajante: «No hay suficiente evidencia confiable para determinar si la rhodiola o sus componentes son útiles para algún propósito relacionado con la salud», y «la mayor parte de la investigación en personas es de calidad baja a moderada» (traducción; actualizada en abril de 2025) [4]. Esa misma ficha enumera para qué se promueve hoy la rhodiola —rendimiento deportivo, estado de ánimo, cognición, energía y reducción del estrés—, que es lo que se anuncia, no lo que está demostrado [4]. Si llegaste comparándola con otro adaptógeno, ese panorama está en ashwagandha frente a rhodiola.

Qué no te dice el porcentaje de la etiqueta

  • Nada sobre los otros ~135 compuestos, que no se miden ni se declaran [1].
  • Nada sobre contaminantes. En el mismo análisis, las siete cápsulas contenían trazas de arsénico (21 a 393 ppb), cobalto (18 a 733 ppb) y plomo (9 a 88 ppb); hubo mercurio en una (10.9 ppb) y cadmio en tres (11.0 a 34.7 ppb). Las tres tinturas no mostraron niveles detectables. Los 70 plaguicidas del capítulo <561> de la USP quedaron por debajo del límite de detección, aunque ese capítulo no incluye glifosato ni neonicotinoides [1].
  • Y esos números tampoco permiten concluir sobre riesgo: el procedimiento no incluyó especiación de arsénico, así que los propios autores declaran que no pueden verificar si dos de las cápsulas superan o no los niveles mínimos de riesgo establecidos por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos [1]. El artículo se detiene ahí; este también.
  • La muestra es pequeña y no es de aquí: diez productos de una sola plataforma y un solo año —los autores reconocen que no pueden excluir contaminantes en otros productos [1]—, y ninguno de los tres análisis citados compró productos en México [1][2][3].

Cómo se regulan estos suplementos en México

En México la rhodiola se comercializa como suplemento alimenticio. COFEPRIS lo describe así: «Los suplementos alimenticios no requieren contar con registro sanitario, los fabricantes y/o los responsables de su comercialización en el país deben presentar 30 días antes de iniciar operaciones un trámite llamado “Aviso de funcionamiento”» [5]. Sobre la publicidad, la misma página pide «Restringir su publicidad a las características del producto […] únicamente puede mencionarse la finalidad de uso relacionada con incrementar la ingesta dietética total, complementarla o suplir alguno de sus componentes» e «Incorporar en su publicidad la leyenda: “Este producto no es un medicamento”» [5]. Entre las conductas prohibidas enumera, por separado, presentarlos como modificadores del estado físico o mental y atribuirles propiedades que no puedan comprobarse o presentarlas como útiles frente a un padecimiento [5]. Cómo aterriza eso en la práctica lo desarrollamos en nuestra guía de COFEPRIS y adaptógenos.

Kóre Labs vende rhodiola dentro de su catálogo de adaptógenos. Nada de lo anterior es una afirmación sobre ese producto ni sobre ninguna marca: los porcentajes citados corresponden a las muestras analizadas en los tres estudios mencionados, con las limitaciones descritas arriba.

Puntos clave

  • Rosavinas (rosavina, rosarina y rosina) y salidrósido son los biomarcadores recomendados para verificar la calidad de los extractos de R. rosea; solo las primeras identifican la especie [1][2].
  • El «3% y 1%» es una convención de la industria; la USP fija pisos muy inferiores —0.3% y 0.08%— para raíz y rizoma secos [2][1].
  • En diez productos estadounidenses las rosavinas fueron de 0.01% a 3.08%: hubo etiquetas exactas y una que declaraba 1% con 0.191% medido [1].
  • En ~40 productos europeos, cerca de una quinta parte de los que decían ser R. rosea no contenía rosavina [3].
  • Cumplir el porcentaje es necesario para el control de calidad e insuficiente para juzgar eficacia [2]; y en humanos, la ficha oficial estadounidense concluye que no hay evidencia confiable suficiente sobre utilidad para ningún propósito de salud [4].

Preguntas frecuentes

¿Es lo mismo «rosavina» que «rosavinas»?

No. Rosavina es una de las tres moléculas; «rosavinas» es la suma de rosavina, rosarina y rosina [1]. En los diez productos analizados, la rosavina aportó entre la mitad y dos tercios del total, la rosarina entre un quinto y un tercio, y la rosina el resto [1]. Una etiqueta que anuncia «3% de rosavina» y otra que anuncia «3% de rosavinas» no declaran lo mismo.

Si un producto tiene más salidrósido que rosavinas, ¿qué significa?

Es una señal que los autores del análisis estadounidense consideran sospechosa: identificaron tres cápsulas cuyas rosavinas eran inferiores a su salidrósido y lo describieron como motivo de preocupación por posible adulteración, porque especies como Rhodiola crenulata carecen de ese biomarcador [1]. No es una prueba, es un indicio derivado de la proporción entre dos números.

Fuentes

  1. Porwollik S, Jafari M (2026). The quality and safety of Rhodiola rosea supplements on the U.S. market: An analysis of biomarkers, heavy metals, and pesticide residues. PLoS One 21(1):e0341070. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12810810/
  2. Dimpfel W, Schombert L, Panossian AG (2018). Assessing the Quality and Potential Efficacy of Commercial Extracts of Rhodiola rosea L. by Analyzing the Salidroside and Rosavin Content and the Electrophysiological Activity in Hippocampal Long-Term Potentiation, a Synaptic Model of Memory. Frontiers in Pharmacology 9:425. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5976749/
  3. Booker A, Jalil B, Frommenwiler D, Reich E, Zhai L, Kulic Z, Heinrich M (2016). The authenticity and quality of Rhodiola rosea products. Phytomedicine 23(7):754-762. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26626192/
  4. National Center for Complementary and Integrative Health (2025). Rhodiola: Usefulness and Safety. National Institutes of Health. https://www.nccih.nih.gov/health/rhodiola
  5. COFEPRIS, Secretaría de Salud (consultado en 2026). Trámites de suplementos alimenticios. Gobierno de México. https://www.gob.mx/cofepris/acciones-y-programas/suplementos-alimenticios

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Este contenido tiene fines exclusivamente informativos y educativos. No constituye asesoría médica, diagnóstico ni prescripción de tratamiento. Los suplementos alimenticios complementan la alimentación, no son medicamentos y no están destinados a diagnosticar, tratar, curar ni prevenir ninguna enfermedad.

Consulta a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier régimen de suplementación, especialmente si estás embarazada, en período de lactancia, tomas medicamentos o padeces alguna condición médica. Los resultados individuales pueden variar.

Las referencias científicas citadas respaldan el carácter informativo de este artículo y no implican que los productos de Kóre Labs repliquen las condiciones exactas de los estudios referenciados.